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Más despedidas sin gran novedad > Manuel Iglesias

   

Parecía que aquella sesión parlamentaria en la que la diputada canaria Ana Oramas lanzó su tan comentada declaración de adiós admirativa por las posibilidades de José Luis Rodríguez Zapatero de sostener la mirada de los españoles (incluidas las de los cinco millones de parados y los que en 2007 estaban en condiciones de pagar el impuesto de patrimonio y cuatro años después han caído de la supuesta posición de “ricos” patrimoniales a la de evidentes menesterosos que han cerrado sus negocios y se han gastado sus ahorros), era la última del presidente del Gobierno y ello daba pie a las despedidas.

Pero no, la marcha de Zapatero se parece un poco a la de aquel gobernador civil de Tenerife, Modesto Fraile, cuya anunciada salida duró más de un año con visitas para dar el adiós desde ayuntamientos hasta sociedades deportivas y recreativas, pasando por las asociaciones de vecinos y murgas, aunque a esa peripecia es difícil que nadie arrebate el récord.

Ayer hubo otra reunión y más adioses en el Congreso de los Diputados, en este caso en la Comisión de Control, donde José Luis Rodríguez Zapatero tuvo otro de sus encuentros con diputados de diferentes grupos, incluido el líder del Partido Popular, Mariano Rajoy.

Y sería la última sesión, pero no fue muy distinta de las anteriores. No hubo novedad en la temática respecto a lo que fue la tónica general de estas comisiones en los últimos años, porque el presidente del PP le reprochó a Zapatero el estado en que deja el país en comparación a cómo lo recibió hace ocho años y lo acusó de dejar una “herencia envenenada”, mientras que el presidente del Gobierno le ha respondido que olvidaba un hecho fundamental como es la “gravísima crisis global que ha obligado a tres países europeos a pedir ayuda financiera de la UE” y lanzó una advertencia a Rajoy diciendo que “la inmensa mayoría de los ciudadanos quieren responsables políticos, líderes que ofrezcan algo, que no solo ataquen y den confianza y futuro a España”.

Al final, no puede decirse que el ciudadano haya sacado nada nuevo de esta última sesión de control y gran parte de la curiosidad previa se movía en torno a conocer cómo iba a despedir Mariano Rajoy a José Luis Rodríguez Zapatero. El líder del PP le ha deseado”mucha suerte” para el futuro al que ha sido hasta hace unas semanas su homólogo del PSOE y presidente del Gobierno, pero, como si fuera un símbolo de las relaciones que han tenido, Rajoy ya había consumido el tiempo de su réplica y el presidente de la Cámara le ha cortado el micrófono, lo que ha impedido que quedaran grabados sus buenos deseos.

Si los taquígrafos parlamentarios sólo recogen la intervención hasta el momento del corte, el acta de la sesión va a parecer poco cortés, pero seguramente será más cercana a la realidad de lo que han sido sus relaciones, especialmente en los últimos cuatro años.