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Leopoldo Fernández

Más sobre la moción

   

Salió adelante, como era previsible, la moción que derribó a Belén Allende de la presidencia del Cabildo herreño. De nada sirvieron los movimientos preventivos del PSOE en Madrid y del PSC aquí para impedir la votación del pleno de la Corporación insular, vía advertencias y expulsiones. Ni el monumental cabreo de Coalición Canaria ha podido evitar lo inevitable, que responde a un sentimiento muy respaldado entre la militancia de la Isla del Meridiano. Lo peor es que, dada la ineptitud de la actual dirigencia socialista y su escaso talante para el diálogo y el arreglo amistoso de las diferencias, la deriva parece no tener fin. La crisis del socialismo canario no sé si será imputable a Juan Fernando López Aguilar o a su sucesor, José Miguel Pérez, o a los dos a la vez; el caso es que al PSC se le escapan los votos a miles y, desde que manda el actual secretario general, le llueven expulsiones y problemas en Tenerife, La Palma, El Hierro, La Gomera y Lanzarote; hasta en Fuerteventura se incuban líos y está por ver lo que ocurre con la elaboración de las listas para el 20-N y con el resultado electoral.

La guinda sería que repitiera el exsenador Curbelo, como si nada hubiera ocurrido, o que se echara en saco roto el peso político de personas como Segura o Martinón, de impecable trayectoria pública y privada. En cuanto al nacionalismo canario, no sólo sigue dividido sino que hace una lectura miope, por sesgada, de todo lo ocurrido. Olvida los precedentes y la lista de agravios de tantos años de oposición insular de PSOE y PP, la insuficiente disposición al entendimiento de la hasta ahora presidenta herreña y la inexistencia de mandato imperativo. Cree, equivocadamente a juzgar por las palabras de algunos de sus máximos dirigentes, que los tribunales pueden remediar el entuerto de la moción invocando transfuguismos inexistentes -sólo es tránsfuga quien cambia voluntariamente de partido, no quien es expulsado contra su voluntad para invalidar la censura- y hasta silencios culposos del secretario del Cabildo por permitir la celebración del pleno. Con arreglo a la ley, el secretario es competente para levantar acta, controlar y fiscalizar la gestión de la corporación y asesorar legalmente a ésta en el desempeño de sus competencias. ¿Le solicitó asesoramiento la señora Allende? ¿Lo hizo el presidente de la mesa de edad? Porque para que se produzca ese asesoramiento, tiene que mediar requerimiento expreso de quien presida; en otro caso, para no ser acusado de prevaricación, el secretario debía tener muy claras las circunstancias de legalidad de una moción que, pese e todo, traerá cola y recursos judiciales para dar y tomar.