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Alfonso González Jerez

Nada inevitable

   

Ebrios de nuestro propio aburrimiento, ha terminado por imponerse una concepción fatalista sobre la situación política en Canarias derivada del pacto suscrito entre CC y PSC-PSOE. La moción que hoy se debatirá y aprobará en el Cabildo de El Hierro, y que mandará a Belén Allende y a la Agrupación Herreña Independiente a la oposición, era perfectamente evitable, y si no ha sido así, debe achacarse la responsabilidad a AHI y a la dirección regional del PSOE.

Tomás Padrón y Belén Allende no hicieron lo que marcaba el sentido común, ofrecer un espacio en el equipo de gobierno insular a los socialistas: con una cegata glotonería se agarraron a los anexos del pacto entre coalicioneros y socialistas y pretendieron gobernar como si dispusieran de mayoría absoluta durante los próximos cuatro años. Mayor estupidez política aun ha demostrado José Miguel Pérez, que ha tratado a los socialistas herreños como a hospicianos quisquillosos que no se resignan a la insignificancia. Se cuenta con escándalo que Alpidio Armas no se le puso al teléfono al secretario general del PSC, pero quizás convenga recordar que, previamente, José Miguel Pérez ni descendió a visitar a El Hierro en campaña electoral ni se le puso al teléfono a Armas cuando repartía consejerías, viceconsejerías y direcciones generales.

Pérez está demostrando que tiene tanta cintura política como un armario ropero, y dentro del armario lo único que hay colgado (y bien colgado) es el traje de la Vicepresidencia del Gobierno de Canarias. El PSOE quedará reducido en El Hierro a un club de dominó y el grupo parlamentario socialista perderá un diputado. El proceso de insularización del PSC comenzó, en realidad, hace bastantes años, cuando en plena travesía del desierto se instaló la doctrina del sálvese quien pueda. La conjunción entre el regreso al poder regional de los socialistas, el debilitamiento de CC en corporaciones locales e insulares y la proclividad del PP a pactos con el PSC ha dejado patente el tribalismo y la debilidad interna de la organización socialista, no la han creado. Por lo demás ahora es el momento de las declaraciones grandiosas, las críticas exculpatorias y las memeces apologéticas. La más divertida, por el momento, es la de Manuel Fernández, secretario general del PP, que ha sugerido que la moción de censura restaurará la democracia en El Hierro, porque si no hubieran votado los 400 empleados del Cabildo, los resultados serían muy distintos. Como dice el amigo Calan Draca, Fernández ha descubierto una nueva categoría política: el electorado corrupto.