X
retiro lo escrito >

Palmeradas > Alfonso González Jerez

   

Los socialistas palmeros parecen decididos -los palmeros siempre parecen algo, ciertamente- a incorporarse al gobierno del Cabildo insular bajo la sonrisa rubensiana de Guadalupe González Taño. Se lo toman con paciencia. Si no alzaron al joven Asier Antona a la Presidencia del Cabildo de La Palma fue gracias a Anselmo Pestana, el único dirigente palmero que no se dejó arrastrar del todo por la pasión anticoalicionera que desterró a los nacionalinsularistas de los gobiernos municipales de Santa Cruz de La Palma y Los Llanos de Aridane. A lo largo de toda esta interminable crisis el secretario general del PSOE de La Palma, Manuel Marcos Pérez, ha practicado un tancredismo tan clamoroso como escondido. Nada más cercano a su talante natural que ponerse servicialmente a disposición de la dirección regional, como siempre lo ha hecho, esté dirigida por Juan Carlos Alemán, Juan Fernando López Aguilar o José Miguel Pérez. Pero nada le causa más solemne pavor que ser ninguneado por los cargos electos y los cuadros del partido, que son los que le han permitido ejercer durante una lánguida decadencia política y electoral la Secretaría General del PSC palmero como el jefe de planta de Caballeros de El Corte Inglés lleva la corbata.

La pieza fundamental de las relaciones entre Manuel Marcos y los cuadros socialistas, especialmente en Los Llanos de Aridane, es Rita Gómez, miembro de la ejecutiva regional y diputada encantada de conocerse. Rita Gómez ha sido una entusiasta de matrimoniar con el Partido Popular y enviar a CC a las tinieblas de la oposición, a ser posible, para siempre jamás. Entre el crujir de dientes de la comisión ejecutiva regional y la furia anticoalicionera de Gómez, Manuel Marcos Pérez ha perdido incluso unos kilos, índice evidente de lo terrible de la situación. La soberbia, la irreflexión y la pésima gestión de sus propios recursos políticos han llevado a menudo a los coalicioneros a practicar un lacerante desprecio hacia el PSOE: sobre sus ruinas municipales construyeron Antonio Castro y los suyos su mero y mixto imperio. De la misma manera los socialistas palmeros han incumplido en Santa Cruz y Los Llanos una regla de oro de la estrategia de los pactos políticos: busca y sella alianzas con la fuerza más debilitada, no con aquella que está en alza: si optas por la segunda tu destino más probable será el de felpudo de futuras mayorías absolutas. Si Noelia García -una política inusualmente inteligente y tenaz- se consolida en Los Llanos de Aridane el PP gobernará en el futuro con mayoría absoluta y prescindirá de cualquier comparsa supuestamente regeneradora. Para recabar más datos solo habrá que esperar hasta el próximo 20 de noviembre y comprobar el pujante ascenso electoral del Partido Popular en La Palma y, más concretamente, en los dos principales municipios de la Isla.
En el último comité regional del PSC los palmeros deslizaron un mensaje: no nos incorporaremos al gobierno de González Taño si no se suspenden los expedientes de expulsión de los compañeros de Santa Cruz y Los Llanos. Como en toda Canarias los socialistas entremezclan sus estrategias políticas, las prioridades de la gestión pública y sus duelos y quebrantos internos: un síntoma alarmante del pésimo estado de salud de un partido que, hace un cuarto de siglo, era la principal garantía de la articulación política del Archipiélago.