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Mary C. Bolaños Espinosa *

Recortes y calidad educativa en Canarias

   

Los recortes en educación han provocado que este inicio de curso esté marcado por las protestas y las movilizaciones en Madrid, Castilla-La Mancha, Navarra, Galicia…, en defensa de la enseñanza pública. Se ponen en marcha políticas ya emprendidas en Canarias en la pasada legislatura, caracterizadas por una reducción drástica del presupuesto destinado al servicio público de educación, por la desvalorización y desprestigio del profesorado, por la falta de diálogo con las comunidades educativas y por continuas actitudes de imposición de medidas rechazadas por claustros, consejos escolares, Ampas, sindicatos, colectivos sociales, ayuntamientos…, políticas que han llevado a la enseñanza pública canaria a una situación crítica, que requiere la aplicación de medidas compensatorias por la situación altamente deficitaria creada, que exige que la educación pública canaria pase a ser una verdadera prioridad del Gobierno. Comenzamos este curso con un nuevo equipo en la Consejería de Educación y con el mismo presidente del Gobierno de Canarias, aquel que en la pasada legislatura manifestó que el avance de la calidad educativa en Canarias pasaba por engrosar la enseñanza privada y reducir la enseñanza pública. Ha llegado un equipo que en todas sus declaraciones públicas ha mostrado su disposición al diálogo y que ha planteado como reto, compartido por toda la ciudadanía canaria, elevar las tasas de éxito escolar. Pero la enseñanza pública canaria necesita además de un nuevo talante, ya de por sí importante, de una verdadera apuesta por el servicio público de la educación. Y este nuevo equipo también ha aclarado que no iba a modificar los criterios de planificación que quedaron atados por el equipo de Milagros Luis Brito, y que, al menos para este año, no habrá más inversión en educación.

Así, en este comienzo de curso estamos asistiendo a una política educativa continuista, que, desgraciadamente, nos muestra un panorama poco alentador: adjudicaciones de destinos retrasadas, con múltiples errores, nombramientos de vacantes después de publicada la adjudicación de destinos, perdiéndose la transparencia que se tiene con este proceso; cientos de comisiones de servicio por salud del docente y cuidado de familiar denegadas, con muchas reclamaciones y recursos presentados, a la espera de respuesta; plantillas incompletas, ratios altísimas, aumento de grupos mixtos y horarios muy ajustados; recortes en el número de docentes nombrados (189 desplazamientos de maestros -la mayoría supresiones de unidades-, y reducción de 177 vacantes en las plantillas de Secundaria con respecto al curso pasado); mantenimiento en las instrucciones de inicio de curso del denostado plan de sustituciones, que hace augurar que la disminución y supresión de las medidas de refuerzo, apoyo educativo y atención a la diversidad, a la par que la imposibilidad de desarrollar muchos de los proyectos existentes en los centros (biblioteca, huerto escolar, salidas educativas…) por falta de horario y apoyo económico, van a continuar también vigentes en el presente curso escolar; oferta de plazas de Bachillerato, ciclos formativos de grado medio y superior, educación de personas adultas, escuelas oficiales de idiomas, con reducciones respecto al curso pasado; ausencia de oferta de plazas para la etapa 0-3 años; recorte en las dotaciones económicas, materiales y de personal especializado, en las actividades extraescolares, falta de plazas en los comedores escolares… Y cientos de docentes, después de 10, 15 años de servicio, en la calle por una interpretación aún más restrictiva del decreto de conformación de las listas de empleo, a los que no se les ha dado ni una respuesta a las reclamaciones y recursos presentados. Es evidente que esta realidad impide que en los centros educativos canarios avancemos en la educación personalizada y en la autonomía de los centros para la organización escolar y para afrontar la diversidad, elementos imprescindibles para mejorar los resultados y la calidad educativa, tal y como recogen diversos informes, el último las recomendaciones del Consejo de Europa para reducir el abandono escolar prematuro. En septiembre, tenemos que estar vigilantes para que las plantillas de los centros estén completas, los servicios complementarios funcionando en condiciones, los planes de apoyo y refuerzo educativo se pongan en marcha, las sustituciones sean cubiertas…, para comprobar que en nuestros centros estamos educando, no sólo custodiando. No podemos permitir ni un paso más atrás, porque nos jugamos mucho.

La defensa de la enseñanza pública canaria requiere una actuación unitaria y organizada por parte de las distintas comunidades educativas (a través de claustros, Ampas y consejos escolares), con el apoyo de los consejos escolares municipales y del propio Consejo Escolar, y el respaldo de sindicatos, colectivos sociales… Tenemos que evitar que continúe el deterioro del servicio público de la educación. A los políticos y gestores del PSOE, al equipo de José Miguel Pérez, que dirige hoy la Consejería, le pediría coherencia con sus compromiso con la calidad, con el alumnado más vulnerable, con las familias con menos recursos económicos y/o culturales, con la autonomía y la democracia de los centros, con la estabilidad y la dignificación laboral y social del profesorado, con la escuela, con el servicio público de educación. Y esa coherencia y compromiso la ciudadanía canaria necesita verlos con urgencia en la práctica, para recuperar la esperanza.

*Maestra y miembro de la Junta de Personal Docente tinerfeña por el STEC-IC