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análisis

Rectificar frente a la crisis > Román Rodríguez

   

Lejos de los precipitados brotes verdes anunciados hace más de un año por la ministra Elena Salgado, la economía española e internacional continúa sumida en una profunda crisis, con países rescatados, como Grecia, y otros en una más que crítica situación, entre ellos Italia y España. Las recetas hasta ahora aplicadas no han mostrado ser eficientes para estimular la economía y crear empleo, produciendo, por el contrario, estancamiento económico, mayor empobrecimiento, menor consumo y un claro retroceso en las políticas de bienestar social.

Como se sabe, en mayo del año 2010 la Unión Europea dio un giro radical a las políticas hasta entonces implementadas, que intentaban estimular la demanda a través del fomento de la inversión pública para favorecer la actividad y la recuperación económica, combatiendo así el desempleo. En ese momento se rompió con ese modelo keynesiano y se pasó a una estrategia de ajuste duro del gasto público.

Filosofía que se llevó recientemente en el Estado español a la propia Carta Magna, con el polémico cambio constitucional por la vía de urgencia, y sin consulta ciudadana, para poner techo al gasto público y maniatar las posibilidades de acción política del gobierno central y de las comunidades autónomas.

Anunciaba a mediados de 2010 el prestigioso economista Paul Krugman que le parecía una mala idea esa reducción drástica del gasto público con un paro tan elevado. Y preveía que lo que haría esta medida, convertida en dogma neoliberal, hoy también asumido por el PSOE, es justamente agravar la recesión “porque gran parte de lo que el Gobierno ahorra al reducir el gasto lo pierde, ya que la recaudación fiscal disminuye en una economía más débil”.

Parece que el premio Nobel de Economía no iba muy desencaminado. Dieciséis meses después de aquel giro en las políticas económicas, las cosas están peor. En el caso del Estado español se ha seguido destruyendo empleo y el crecimiento económico es casi imperceptible. Y la eurozona se encuentra en auténtico riesgo de una nueva recesión.

Plan Obama

Porque no es cierto, como quieren vendernos, que esas son las únicas decisiones de política económica para hacer frente a esta profunda crisis. Como demuestran las recientes iniciativas de Estados Unidos, alentado por la preocupación ante su actual paro, del 9,1%, muy por debajo del 22% de España y del 29,67% de Canarias. Mientras Europa se empeña en caminar por esa senda de austeridad fiscal, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, por el contrario, pretende aplicar medidas claramente anticíclicas. Así, ha presentado un ambicioso plan de estímulo económico, con el objetivo de disminuir las tasas de desempleo de EE.UU. y mejorar las infraestructuras. Alcanza casi los 450.000 millones de dólares (casi 330.000 millones de euros) y la mitad de ellos se va a destinar a una significativa reducción de los impuestos que actualmente pagan tanto trabajadores como empresas que generen nuevos puestos de trabajo: 175.000 millones de dólares se destinarían a la disminución de cotizaciones incluidas en las nóminas de los empleados y 70.000 a los empresarios creadores de nuevos puestos de trabajo.

Además, el Plan Obama incluye una significativa revitalización de la obra pública (mejoras en carreteras, aeropuertos, hospitales, trenes, etcétera). Con una previsión de 140.000 millones para obra pública. Igualmente se destinarían 62.000 millones en ayudas a las personas en paro. Este último bloque, obra pública y ayuda a parados, es el que levanta más recelos en la oposición republicana que, sin embargo, ve con mejores ojos las propuestas de rebajas en las cotizaciones a trabajadores y empresas, al entender que contribuirán al aumento del consumo. Se estima que el Plan produciría un enorme impacto en la economía y el empleo, reduciendo en tres puntos el actual porcentaje de paro de Estados Unidos, pasando del 9,1% al 6%.

Pero volvamos a España. Las medidas adoptadas en los últimos tiempos por el Gobierno del PSOE han sido de corte claramente neoliberal, desde la privatización de las cajas pasando por la congelación de las pensiones, los recortes en los sueldos de los funcionarios, la caída de la inversión pública y, como vemos estos días en distintas comunidades autónomas, el destinar menos recursos a la educación o la sanidad. Cargando el peso de la crisis en las familias de rentas medias y bajas, así como en las pequeñas y medianas empresas. Y sacando adelante una Reforma constitucional urgente para implantar el techo de gasto en la Carta Magna, que estos días estamos viendo que tiene impacto cero sobre la voraz actitud de los mercados.

Sin embargo, quiero expresar mi apoyo a una de las pocas medidas progresistas que quiere sacar adelante el Gobierno de Zapatero: la recuperación del impuesto de Patrimonio.

Aunque todo apunta a que es impulsada por razones claramente electoralistas, pues Rubalcaba precisa dar una imagen más progresista para tratar de drenar la fuga de votos por la izquierda del PSOE. Pero también es cierto que supone rectificar una política fiscal equivocada del Gobierno Zapatero, cuando injustificadamente eliminó este Impuesto y redujo los impuestos a las rentas más altas.

Cambio de política

Considero que Europa y España deben rectificar unas políticas que sólo conducen al fracaso, al retroceso económico e, incluso, a una nueva recesión de consecuencias caóticas; y que nos llevan a situaciones sociales dramáticas para millones de personas que han visto como cae en picado su calidad de vida y sus derechos.

Tiene que haber crecimiento económico para generar riqueza y empleo. Y por el camino planteado por la Unión Europea, el FMI y los mercados como un dogma universal e intocable, sólo se va directamente hacia el abismo: parálisis económica, más paro y más encarecimiento de la deuda que ya es impagable para muchos estados. E inevitables explosiones sociales como respuesta a la falta de empleo y el empobrecimiento acelerado y la total desprotección de amplias capas de la población.

Creo que son mucho más razonables las políticas planteadas por Obama. Y que lo que debemos hacer en Europa es endeudarnos a medio plazo, con mayor inversión pública que estimule la economía; ofreciendo apoyo fiscal a trabajadores y empresas; incrementando, al tiempo, los impuestos a las grandes fortunas, así como estableciendo tasas para las grandes transacciones financieras. Rectificar es de sabios. Empeñarse en el error, por el contrario, nos puede conducir a un cataclismo económico y social que afectará a las actuales y a las futuras generaciones.

*Presidente de Nueva Canarias