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Vértigo

Salvar a Santa Cruz > José Carlos Alberto Pérez-Andreu

   

Muchos esperábamos que en los 100 primeros días tras las pasadas elecciones del 22-M, Santa Cruz diera, si no un giro de 180 grados, sí un vuelco importante. Un vuelco en ideas, un vuelco en talante y un vuelco en liderazgo. Vamos, que se pusiera las pilas y empezáramos a recuperar el orgullo perdido. Después de años atrabancados en una ciudad en crisis y sin vida, en donde parecía que se gestionaba la inercia y poco más, lo que deseamos los chicharreros es un cambio brutal. Y eso, de momento, no ha ocurrido. Da la impresión, y es solo la impresión, de que aún no hay una hoja de ruta bien trazada. Se echan en falta cuatro líneas directrices expuestas altas y claras, donde pivote toda una estrategia encaminada a sacarnos del hoyo. Y eso, si existe, no debe habitar únicamente en la cabeza de quien rige los designios de Santa Cruz, sino en el día a día de los vecinos: en la calle y en sus corazones. El diagnóstico es mucho más grave de lo que parece. No es una crisis económica y el azote del paro (que por supuesto), lo que la capital tiene es la moral comida. O hacemos partícipes a los santacruceros de una verdadera resurrección emocional, o no salimos a flote ni con un globo sonda.

Para activar Santa Cruz hay que saber con qué mimbres se cuenta y rebuscar hasta la saciedad otros que también podamos utilizar. Con esto quiero decir, por ejemplo, que no es suficiente que el Gobierno de Canarias declare a Zona Centro como de “gran afluencia turística” y liberalice los horarios con el fin de crear una zona comercial abierta y llena de vida, a modo de La Laguna. Hace falta que el Ayuntamiento organice toda una suerte de resortes para que las calles tengan la alegría y el atractivo suficiente como para que los vecinos se acerquen y los comercios abran. Esto no es magia y me atrevería a decir que tampoco es una inversión económica enloquecida. Es imaginación, es trabajo y son ganas. Es exigirle a cada uno de los que forman el consistorio aportaciones al respecto. Es hacer partícipe del proyecto a una ciudad entera. Hablo de una auténtica revolución en la que, además, se invitara a participar, incluso, a agentes externos como la Universidad. Para ser grandes hay que pensar a lo grande y empujar todos en la misma dirección. Y esto es lo que no sucede.

Roma no se hizo ni en un día ni en cien, pero como santacrucero me atrevería a exigir grandes ideas de consenso donde el rédito político quedara a un lado. Por parte de los unos y de los otros. Las elecciones generales no van a solucionar el problema de este Santa Cruz de segunda B. Creo que todos los agentes sociales coinciden en remar al unísono siempre y cuando quienes nos representan sean capaces de marcar un rumbo conjunto. La cosa no pinta bien, y estas son las situaciones donde se demuestra quién es un gran político y quien no. Por favor, que la situación no es una coña…

josecarlosalberto@gmail.com | Twitter: @jc_alberto