X
Sergio García de la Cruz*

San Andrés, un peligro latente

   

Están en boca de todos los embates del mar que sufrimos hace unos días en nuestras costas, siendo más acusados en el núcleo de San Andrés, pueblo santacrucero que año tras año ve cómo este tipo de hechos se convierte en algo habitual, con el consiguiente peligro que ello supone para sus habitantes. Los años pasan, pero no llega la solución definitiva que frene la fuerza del mar en reclamo de su territorio original.

Nuevamente ha ocurrido, y nuevamente han regresado las promesas de solución, aunque esta vez han llegado cargadas de más protagonismo político. Ahora solo resta esperar; el tiempo será el testigo de todo. El pueblo no entiende de competencias, entiende de soluciones, y aunque el Ayuntamiento desvía los balones al mar, y por tanto para Costas, tierra adentro (en el pueblo) tiene mucho que hacer, como dije en Radio Isla, ideas simples y que ayudan, y que son de su competencia.

Entre las soluciones de carácter inmediato, entre tanto llega la solución -que probablemente tardará años-, y que ya tendría que haber tomado el Consistorio, se encuentran la de preparar a la población. En estos casos es de recibo por parte de las autoridades competentes establecer un plan de emergencia, y darlo a conocer. De nada sirve en la práctica disponer de él si nadie conoce de su existencia o, lo que es más grave aún, la carencia de simulacros, como es la tónica habitual en el caso del Gobierno de Canarias, que cuenta con planes obsoletos y poco efectivos, como es el caso del Pevolca (Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico en Canarias), que si bien existe, su utilidad de aplicación es nulo, y roza la más absurda lógica.
Tristemente, la diferencia entre la vida y la muerte, en situaciones de riesgo, reside en el simple hecho de que la población conozca el plan y sepa qué hacer. Un sistema de alerta temprana, rápida y fiable, saber evaluar los cambios de las mareas, como un retiro inesperado del agua, dejando al descubierto grandes extensiones del fondo del mar, gran estruendo, son señales a conocer, o medidas de actuación tan simples como, por ejemplo, evitar que los ciudadanos regresen a las zonas afectadas para recuperar sus pertenencias, permanecer en las posiciones más altas, tener especial cuidado con los niños y su atracción por el agua, saber identificar las vías de evacuación o conocer qué vecinos padecen una disminución física o psíquica, son breves ejemplos del adecuado proceder ante nuestros ciudadanos. Durante la última semana de septiembre el peligro amenaza de nuevo. Hago desde aquí mi ofrecimiento de ayuda desinteresada para mis conciudadanos.

*Experto en Seguridad Ciudadana y Bienestar Social, y profesor de Seguridad y Protección