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Tenerife 2.0 > Óscar Herrera

   

Podría empezar a enumerar la cantidad de personas que en la actualidad son usuarios de internet o tienen cuenta en Twitter o Facebook. En Tenerife y en el resto del planeta. El Tenerife del siglo XXI es un ente alejado de las nuevas tecnologías.

El concepto 2.0 se basa en compartir información, generar contenido y publicarlo y divulgarlo para dar a conocer información de interés para otros. Los contenidos de una web y la inmediatez de las redes sociales son parte hoy en día de la imagen de modernidad y cercanía de una persona física o una empresa. El CD Tenerife posee una página web. Y lo que debería ser una fuente de posibilidades es en realidad una página arcaica y nada dinámica, poco atractiva y carente de datos de interés para quienes visitan la web, los aficionados y seguidores, o sea los clientes del producto que te interesa vender o difundir. No hay datos de la actual plantilla, contenidos que no se actualizan desde hace dos años, secciones en las que aparece “lo sentimos pero en este momento no disponemos de contenidos para mostrar”, y así podríamos seguir.

Un club con el seguimiento de medios y aficionados que tiene el Tenerife necesita y merece una web moderna y actualizada, en la que además se facilite la venta de productos o entradas online y otro tipo de herramientas que la hagan atractiva y útil.

También es extraño que no tenga presencia en redes sociales como Twitter, en la que se podría interactuar con los aficionados y dar a conocer datos y noticias de manera rápida y sencilla.

Pero no, el aperturismo no entra en la cabeza de las personas que habitan en el interior del club. Política de comunicación cerrada y que obstaculiza el trabajo de los medios de comunicación. Protagonistas inaccesibles como si fueran seres superiores a los que hay que proteger; un entrenador que no concede entrevistas individuales (a lo Guardiola) o medidas restrictivas como si fuéramos un club de Champions League en la que los medios son un estorbo, salvo cuando pasan por caja.

El Tenerife se ha quedado anquilosado en los años del telón de acero, en la época del lápiz y papel. Muchas veces como periodista que he seguido de cerca el día a día del club en las últimas dos décadas, me he sentido como un espía que pretende informar sobre las actividades del KGB. Pero lo importante no somos los periodistas, son los destinatarios finales de la actividad que genera y por la que se interesan a diario miles de personas.

Y a esos clientes y abonados o accionistas se les tiene alejados de su club. Es una pena porque no es tan difícil, ni requiere tanto esfuerzo.

No miro ni señalo solo al departamento de comunicación. Señalo más arriba, donde deberían hacérselo mirar y dar un giro de 180 grados en cuanto a marketing, comunicación y nuevas tecnologías.

Actualícense señores y abran la ventana de vez en cuando para darse cuenta de cómo camina el mundo hoy. Aunque eso en algunos parece casi imposible. Para abrir la ventana primero debes abrir la mente y salir de la máquina del tiempo donde se quedaron atrapados en 1986.