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... Y NO ES BROMA > POR CONRADO FLORES

Tuning > Conrado Flores

   

Es posible que si tienes más de 30 años no te sientas especialmente identificado con los contenidos del canal de televisión MTV. Esta cadena, líder mundial en la difusión de música pop en televisión desde que comenzara sus emisiones allá por 1981, tiene una programación de lo más variopinta, capaz de alternar videoclips de artistas como J. Lo, Rihanna o Pitbull, con programas de interés general como Ya no soy gordo, “La mejor amiga de Paris Hilton, Cita con mamá o Embarazada a los 16. Pero entre todos ellos brilla con luz propia MTV Tuning. La versión americana (no he visto la española) me parece genial. Se trata de un equipo de mecánicos, chapistas, electricistas y pintores que son capaces de coger el coche más viejo, sucio y destartalado y convertirlo en el vehículo de Batman.

Un estudio de grabación musical, pantallas LED, un jacuzzi o un equipo de proyección de cine con pantalla gigante son algunas de las cosas que han conseguido instalar en algunos cacharros que tenían poco más que un volante y cuatro ruedas. Así que, con un gusto más o menos discutible, hay que reconocer que esta gente ha elevado su trabajo a un nivel de arte, creando lo imposible partiendo de la nada.

Pero, fríamente, ¿qué es realmente el tuning? Pues es tener un coche más guapo sin tener un coche mejor. Quien se compra un Mercedes deportivo no necesita tunear el coche porque ya tiene los asientos sport, los pedales de aluminio y el alerón. En cambio, si no puedes permitirte uno de esos pero tienes el alma de piloto de Fórmula 1, le pones un par de pegatinas y los cinturones de competición a tu utilitario y lo dejas “verdadero”. Y, no lo dudes, todos los canarios llevamos un piloto dentro. Todos quisimos tener la furgoneta del Equipo A o tener un rayo blanco como el que atravesaba el Ford de Starsky y Hutch. Créeme, ese pibe de tu barrio que pegó la palabra “turbo” en la parte trasera del capó de su coche sabía lo que hacía: tuvo más novias que tú y que yo.