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SANTA CRUZ DE TENERIFE >

Un trocito de Colombia atraca en la Isla

   

Bella estampa marinera del Gloria y su tripulación en el puerto tinerfeño. | JAVIER GANIVET

JESSICA MORENO | Santa Cruz de Tenerife

Faltaban pocos minutos para las nueve de la mañana cuando Marta, junto con sus hijas y su madre, ya estaba en el muelle de Santa Cruz viendo cómo el Gloria se acercaba hacia ellas. Esta colombiana, que lleva once años en la Isla, no quiso perder la oportunidad para acudir al puerto capitalino para sentirse un poco más cerca de su tierra natal.

Para ello no podía faltar la bandera con franjas amarilla, azul y roja, la misma que ondeaba en el Gloria. El buque escuela colombiano, capitaneado por Gabriel Pérez, atracó ayer en el puerto chicharrero, donde permanecerá hasta el lunes.

Al llegar el buque escuela a la capital tinerfeña le esperaban numerosos compatriotas que quisieron arropar y saludar a sus paisanos, y sentirse así un poco más cerca de su patria. “Ya estuvimos aquí hace cinco años, cuando el buque vino, y repetimos ahora porque es muy emocionante para nosotras”, explica Marta, quien regenta un bar de comida típica de su país en el centro de la capital.

Al igual que la bandera que ondeaba en el mástil del Gloria, la música típica delataba en la mañana de ayer la procedencia del buque escuela. Entre los numerosos colombianos que se acercaron a conocer la nave -todos ellos portando camisetas o la enseña nacional- lentamente el barco fue llegando al muelle. Mientras tanto, los cadetes de la tripulación, como marca esta tradición, treparon por los mástiles y se colocaron en las velas con camisetas de tres colores, ofreciendo un espectacular homenaje a su bandera y su país.
Construido en Bilbao

El buque escuela Gloria, que cuenta con una tripulación de más de 160 personas, fue construido en los astilleros de Bilbao entre 1967 y 1968. Aunque es más pequeño que el buque escuela español, el Juan Sebastián Elcano, su señas de identidad, como contaba parte de su tripulación, es la decoración y todos los detalles del velero, donde los colores nacionales están reflejados prácticamente en todos los elementos de la nave. Entre las diversas autoridades que se acercaron ayer a recibirlo se encontraban la cónsul de Colombia en Canarias, Divia Cepeda; el presidente de la Autoridad Portuaria de Tenerife, Pedro Rodríguez Zaragoza; el subdelegado del Gobierno en Canarias, José Antonio Batista, y el concejal de Participación de Santa Cruz, Hilario Rodríguez.

Una de las familias colombianas que se acercó al buque. | J.G.

Tripulación

Como explicó el propio comandante del velero, el Gloria está formado por una tripulación de 162 personas, de las cuales 77 son cadetes que están realizando su formación naval, que es la principal finalidad del buque escuela. Aunque la mayoría de los tripulantes son hombres, entre sus filas se encuentran nueve mujeres, dos de ellas oficiales y siete estudiantes. A pesar de que la vida a bordo no es sencilla, como cuentan dos de los miembros femeninos, “las tareas que realizamos las mujeres dentro del barco son iguales que la de los hombres”. “Por costumbre en nuestro país, los hombres están muy pendientes de las mujeres y aquí también”, señaló la teniente Marjorie Ramos.

Además de la labor docente, el comandante de la nave destacó que este buque escuela tiene una misión diplomática de apoyo en los puertos en donde atraca. Entre las ciudades que ha visitado recientemente este velero, y donde ha ejercido esta misión, están Huelva, Washington, Londres o Copenhague.

A medida que pasaban los minutos el barco se fue llenando de paisanos colombianos que no querían dejar pasar esta ocasión. En aproximadamente una hora ya eran más de 50 personas las que se habían acercado al Gloria para mermar un poco la nostalgia. Muchos eran los que querían sacarse una foto con los miembros de la tripulación, en la cubierta o en los salones del velero y guardar así un recuerdo. “Lo hemos pasado muy bien; ha sido un sueño”, aseguró Marta, feliz, a la salida del barco.