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economía

Una ensalada se encarece un 700% desde el campo hasta la mesa

   

M. FRESNO | SANTA CRUZ DE TENERIFE

Si se compra un kilo de productos para elaborar una ensalada clásica con cebolla, tomate, lechuga, zanahoria y pepino y una fruta de verano o de hueso, que está de temporada aún como melocotón, melón o sandía y suponemos también que pagamos el mismo precio que obtendría el agricultor de estos productos, estaríamos pagando unos 1,40 euros, según el Índice de Precios en Origen y Destino (IPOD) correspondiente al mes de agosto de 2011, elaborado por la Unión de Consumidores de España (UCE), la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), y la organización de consumidores CEACCU.

Sin embargo, la misma compra en cualquier supermercado cuesta siete veces más, un 700%. Por ejemplo, el tomate tiene un precio en origen de 0,32 euros y en destino de 1,68 euros; es decir, se paga a cinco veces más.

El IPOD es un indicador que muestra las diferencias del precio de algunos alimentos significativos en la cesta de la compra. El IPOD de agosto 2011, concretamente, revela un incremento del índice porcentual de un 0’30% con respecto al de julio 2011, estableciéndose el indicador en un 5,55%.

Según este indicador, las cebollas encabezan la clasificación de las grandes diferencias entre el precio en origen y el precio de venta al consumidor. En origen el kilo de cebollas se pagó a los productores a una media de 0,09 euros el kilo. En cambio, los consumidores pagaron 1,07 euros el kilo. La diferencia es de 11,89 veces el valor en origen, por lo que la diferencia porcentual se establece en un 1.089%.

Le siguen el melón, cuyo margen comercial es de 1.020%, la ciruela (872%), sandía (863%), zanahorias (830%), nectarina (780%), melocotón (618%) y berenjena (604%). En sectores ganaderos, la carne de cerdo (348%) y la ternera (333%) lideran un mes más los diferenciales más reseñables. Ya con incrementos más moderados en precios se pueden citar los aumentos en otras frutas de temporada, como por ejemplo la sandía que, estando en temporada y siendo una de las frutas estrella del verano, sea un alimento interesante para sacar el máximo rendimiento; sin embargo los intermediarios han moderado los precios, pero sólo a los consumidores.

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Doble etiqueta

Desde hace años el secretario de Organización de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) en Canarias, Mario Escuela, clama por un doble etiquetado que en el producto fresco exponga claramente cuánto se lleva el agricultor por este producto y cuál es -lógicamente- el precio final a pagar. Escuela no se ha cansado de denunciar los precios miserables que cobra un agricultor en contraposición con lo que paga el consumidor, precios que no llegan “ni para cubrir los costes de producción, como en el caso de la papa”. Sin embargo, denunció que en algunos productos se llega a pagar el 1.000% con relación a lo que perciben los agricultores por su cosecha.

Por su parte, el secretario general de la UCE, Raúl Alonso, afirma que “la cadena de comercialización y distribución está aprovechando la temporalidad de algunos productos para incrementar injustificadamente su precio, lo que termina perjudicando el bolsillo del consumidor, mientras reconoce que el productor recibe cada vez menos por sus producciones”. Aclaró, no obstante, que en Canarias la distancia hace que la realidad de la distribución “sea un poco distinta, pero permanecen las diferencias tan brutales entre los márgenes que reciben los productores y el precio final al consumidor”.

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