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ARICO

Una grúa en dique seco

   

VICENTE PÉREZ | ARICO

Los pescadores de Tajao se las prometían felices cuando la Viceconsejería de Pesca del Gobierno canario les trajo una grúa de 70 toneladas procedente del puerto de Agaete. Pero su puesta en marcha está siendo un suplicio: tras un año parada, tuvo que ser reparada en junio, aunque apenas se puede mover unos metros porque la explanada del muelle está sin terminar y la grúa no puede desplazarse con las necesarias condiciones de seguridad.

El patrón mayor de la cofradía, Juan Manuel Díaz, y el vicepatrón, Miguel Ángel García, aseguran que los pescadores están muy molestos por estas condiciones precarias, y por ello reclaman esta obra a la Dirección General de Puertos del Gobierno de Canarias para que acondicione la explanada, convertida en un escarbadero de piedras y baches.

Molestos y cansados

“Cansados de esperar, los propios pescadores pusimos con sudor y lágrimas cemento para poder mover un poco la grúa, pero en estas condiciones no podemos seguir, porque siempre hay que quitar el barco que está varado para poder varar otro”, afirman los marineros.

La cofradía también reivindica la construcción de una lonja dotada con máquina de hielo y cámaras de congelación, porque el muelle carece de estos servicios, a pesar de que la pesca es el motor económico del barrio. De hecho, del mar viven no solo 20 familias de pescadores sino los propietarios y empleados de la decena de restaurantes de Tajao, cuyos exquisitos platos de pescado fresco han convertido este rincón costero en paso obligado dentro de la ruta gastronómica tradicional del Sur de Tenerife.

Otro motivo de preocupación es la reducción a la mitad de la partida global que el Gobierno canario destina a las ayudas para gastos corrientes y de mantenimiento de las cofradías. “Si nos recortan mucho la última subvención de 3.700 euros, tendremos que cerrar nuestra sede y el puesto de primera venta, porque no tenemos ingresos para mantenerla”, advierten el patrón mayor y el vicepatrón de Tajao, mientras caminan por el incómodo pedregal del muelle.