X
Manuel Iglesias

Una operación de sentido común

   

La anunciada reunión de Coalición Canaria y Nueva Canarias para ir en compañía a las próximas elecciones más bien parece el resultado de una operación de sentido común antes que un movimiento político de mayor alcance, al menos en este momento.

Ambos tienen la sospecha, fundada en las últimas convocatorias, de que ni CC logra un diputado en la provincia de Las Palmas ni Nueva Canarias lo conseguiría en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, pero en cambio cada uno está bien situado en la propia.

Se podría considerar que se las arreglaran como pudieran cada cual en su provincia sin necesidad de uniones, pero es ahí cuando interviene ese sentido común, porque no se trata sólo de sumar votos, sino de no restarse.

Y es que Coalición Canaria, aunque sea por una cuestión de imagen y de no dejar abandonado a su electorado (poco o mucho, pero lo hay), tendría que presentarse en Gran Canaria, y algo parecido le ocurriría a Nueva Canarias con Tenerife, si no quiere que se le transparente tan flagrantemente su condición de partido insularista grancanario y darse así un barniz regional, aunque sea superficial.

Pero los votos que unos y otros obtengan en cada provincia y que casi con seguridad no le van a servir para nada a ellos, sí que pueden restárselos mutuamente en parecidos electorados y así favorecer a los terceros en discordia, PSOE y PP, que sin duda tendrían más oportunidades si CC y NC tienen finalmente unos votos menos a causa del uno por el otro.

Esto no es la primera vez que sucede. En el pasado, la Agrupación Herreña Independiente se puso inesperadamente belicosa y en CC analizaron la posibilidad de concurrir por sí mismos en El Hierro con candidatura propia. Finalmente desistieron, porque en efecto podían obtener un buen número de votos, pero no serían suficientes para sacar un diputado regional, pero, en cambio, dado que se moverían en parte del mismo electorado que AHI, al restarle esos votos a los independientes herreños, les quitarían un diputado, que hubiera sido entonces para el PSOE, el gran adversario, con lo cual el famoso sentido común aconsejaba que era mejor estarse quieto aunque algún dirigente de AHI de aquella época llevara algún tiempo tocandoles los lóbulos de las orejas.

Lo que no está claro es que esta operación garantice un buen resultado. Razonablemente hay que esperar una suma de votos, pero habrá que ver si resultan suficientes, porque desde el PP cantan como Rocío Jurado y afirman que se mueven “como una ola”, y el sistema electoral español, fundado para evitar la dispersión, va premiando a los más votados según suman sufragios, por lo cual esperan un maná.

En cualquier caso parece que los nacionalistas han hecho lo que tienen que hacer. Es una boda por interés, pero dicen que estos suelen ser enlaces muy sólidos…, mientras dure el interés.

Y, por cierto, ¿cómo se van a llamar?