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adecco oro

Veinte años de aurinegro

   

Conrado Rodríguez-Jaubert, antes del inicio del entrenamiento de ayer del Iberostar Canarias en el Santiago Martín. / DA

JOSÉ ANTONIO FELIPE
SANTA CRUZ DE TENERIFE

Todo aficionado canarista que se precie se ha habituado a ver la figura de Conrado Rodríguez- Jaubert ocupando su plaza en el banquillo del CB Canarias tras 20 años en el club. Como buen médico de un equipo deportivo, conoce perfectamente los secretos del vestuario. Pero con él están totalmente a salvo.

Rodríguez-Jaubert aún recuerda la forma de aterrizar en la entidad lagunera: “Acababa de terminar la especialidad de medicina deportiva en Barcelona y Pepe Cabera se enteró de que había vuelto a la Isla. Yo tenía plaza ambulatoria, pero no me apetecía nada de nada, así que opté por aceptar la propuesta”. Comenzó con las categorías inferiores en la temporada 91/92, pero luego pasó a desempeñar el cargo en el primer equipo. Allí ha vivido literalmente “de todo”, como alguna lesión que aún no olvida: “Recuerdo, por ejemplo, cuando Tom Sheehey se partió el metacarpiano en la campaña 92/93 justo antes de disputarse los play off de ascenso. Hay cosas que se te olvidan, pero esa no”.

También recuerda algo sucedido con uno de los ídolos aurinegros, Ray Smith: “Tuvo una fractura abierta en un calentamiento y pidió salir a la pista. Llegó a decirnos que firmaba lo necesario bajo su responsabilidad para poder competir. Jugó e hizo un auténtico partidazo”. Pero, cuando hablamos de médicos y equipos deportivos hay que abordar uno de los tópicos al respecto de esa relación: las quejas de los deportistas. “Siempre hemos tenido algún pejiguera que otro. Lo mejor es ignorar la pejiguería y tratar la parte física. Estamos hablando de personas que viven de que su cuerpo esté en perfecto estado y que que tienen mucho tiempo para mirarse y notarse muchas cosas”, destaca.

Rodríguez- Jaubert señala que la relación con los diferentes entrenadores que han pasado por el CB Canarias siempre ha sido “correcta”, pero que, por duración, con el actual técnico, Alejandro Martínez, es doblemente buena: “Llevamos ya siete años juntos y eso se nota. La verdad es que no suele haber problemas con ninguno”.

El médico recuerda a algunos entrenadores que “piden informes detalladísimos, pero luego no saben exactamente lo que has puesto”, también a otros “que se fían de tí a pies juntillas”, pero siempre considerando que el médico deportivo debe arriesgar en algunas situaciones. A pesar de que hayan pasado tantos años, admite no haber podido superar los nervios que pasa en cada partido: “Lo peor es cuando, por ejemplo, tienes que coser a alguien porque tienes que entrar en el vestuario y te pierdes lo que siga pasando dentro de la pista”, finaliza entre sonrisas.