DOMINGO CRISTIANO > CARMELO J. PÉREZ

¿Como Dios o como Ana Obregón? > Carmelo J. Pérez

Resulta que la fantástica Ana Obregón está preparando un libro con sus memorias. Sí, tiene memoria. Para que no quepa duda, lo de fantástica es una alusión directa a sus devaneos con el resto de dimensiones siderales donde desarrolla su vida, más allá de ésta que compartimos los mortales de a pie.

Pues eso, que 400 páginas dicen que tendrá el relato de los dimes y diretes de la susodicha. Y digo yo, ¿qué ha hecho la aludida para merecer tal derroche de tinta y los sagrados árboles que serán necesarios para imprimir sus andanzas? Aunque, bien visto, mayores cáncamos han osado probar fortuna en el terreno del autobombo. O sea, que tampoco nos vamos a cebar con Anita.

Escribo lo anterior sobrecogido por la sencillez con que el evangelio de hoy resume la verdad del mundo entendido como Dios lo entiende. Es una viña hermosa amada por su dueño, se nos dice.

Llegado el tiempo de la cosecha, los jornaleros matan en reiteradas ocasiones a los mensajeros que en nombre del propietario vienen a recoger su parte de los frutos. Finalmente, matan al hijo para intentar quedarse así con la finca.

Y así resume Dios la Historia. Nada de 400 páginas y nada de retorcidas clases de teología para explicar la existencia humana. Somos su viña, su amado proyecto, y le duele a Dios que nos dejemos engañar por quienes falsamente tratan de hacerse pasar por el dueño para su propio provecho. A esos malos viñadores ya les advierte de que les espera una noche eterna. Es lo que han elegido.

Pero me quedo yo con la emoción que recorre todo el texto evangélico que este fin de semana se lee en nuestros templos. Todo él está transido de un hondo sentimiento, el que se usa para explicar los secretos grandes, las verdades últimas.

Resulta que para Dios este dolor suyo ante su viña violentada por los ladrones es un dolor sagrado, un secreto desvelado para quienes quieran conocer de verdad su corazón. Así es Dios y por eso da confianza sentirse en sus manos.
Vivimos tiempos de cambios. Se transforma el mundo, cambian las costumbres, la Iglesia diocesana se sabe necesitada de una renovación… No nos perdamos en tal devenir, se nos dice hoy.

Dios es fiel. Si sufre por su viña violada es porque goza con ella cuando los racimos encuentran en él su descanso. Cuando cada uno de nosotros busca su rostro.

La biografía del mundo, las memorias de Dios, se escriben con tinta sencilla, con renglones cortos de ideas claras. Sólo una cosa es cierta: que el amor le convirtió en consentidor de la muerte de su Hijo con tal de salvar a sus hijos. Y que un amor así de grande es nuestro futuro.

Ojo con algunos viñadores, agoreros de mala fortuna, predicadores de sus propias miserias. A esos, ni agua.
@karmelojph