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“Desde que sucede lo de El Hierro no se ve un pez”

Francisco Ramos lleva casi cincuenta años viviendo de lo que da la mar al sur de La Gomera. / NORCHI

NORBERTO CHIJEB | PLAYA SANTIAGO

“Desde que está sucediendo lo de El Hierro, aquí no se ve un pez; o deja de moverse ese volcán submarino o nos arruinamos todos”, afirma Francisco Ramos, conocido como Paco, uno de los pocos pescadores en Playa Santiago que hoy en día sigue intentando sacarle rendimiento al mar. De sus 59 años, cuarenta y siete los ha pasado en salitre. Fue durante nueve años patrón mayor de la cofradía de pescadores de este bello paraje marinero de Alajeró, hasta que hace unos años, ante la escasez de pescadores -hoy solo quedan unos veinte- se decidió ir rotando la presidencia de la cofradía, pero “la cosa ha ido a peor, no se podía pagar a la chica y empleados que teníamos ahí y hubo que cerrarla”, afirma Paco mientras sigue lijando un viejo bermeano junto a su hijo. “La cofradía -remarca- no ha desaparecido, pero no está funcionando de momento”.

Una prueba de la dejadez en que está sumida la pesca en Playa Santiago, es el nulo funcionamiento de la llamada fábrica de hielo. “Se montó a finales de los ochenta, poco después de que cerraran la conservera de La Rajita -nos recuerda Francisco Ramos- y era el único lugar de La Gomera donde había hielo, aunque era muy costoso para la cofradía, siempre había hielo. En el año 2000 se desmanteló la fábrica y la Consejería hizo una revisión y sólo faltaba el contacto para dejarla funcionando, se fueron a Las Palmas a buscarlo y no han vuelto a aparecer. Eso se ha ido deteriorando de tal manera que ya no sirve para nada”.

Al menos, los pescadores del sur de La Gomera, tienen la posibilidad, sin esa fábrica de hielo, de vender su pescado, “el atún, porque el pescado menudo no lo recoge”, a Pescados Ramón, que es el encargado de comercializarlo en Tenerife y en otras partes de Canarias.

Un atún que desde julio no se ve por la zona. “Este año -nos relata Paco- ha sido malísimo tanto para El Hierro, La Palma y La Gomera. No sabemos que le pasó al atún. Ha habido fenómenos raros ahí que de la noche a la mañana la mar ha ido cambiando de color, sin saber lo que estaba sucediendo. Nos imaginamos que algo está sucediendo en esos fondos, porque no es normal que el siquiera el pescado menudo hoy lo vez y mañana no”.

Para Paco, el atún que se come estos días en Playa Santiago no está cogido en La Gomera o en otra isla. Él deja claro que “ese debe ser de las manchas de otros pescadores canarios en Marruecos, porque aquí este año no ha habido atún. Lo han cogido a doscientas o trescientas millas hacia el sur y no han dejado pasar nada para arriba”. Ante la ausencia del atún, el auténtico sustento de la veintena de pescadores de Playa Santiago, éstos han ido sobreviviendo gracias a la caballa, aunque esto no da “ni para pagar el seguro, casi quinientos euros al mes por dos pescadores, ni para comprar los cigarros”, afirma Antonio Mederos, el último presidente de la cofradía. Lo mismo piensa Paco, que aprendió las artes de pescar de su abuelo, algo que “hoy no se puede hacer porque si llevas un menor a enseñarle a pescar te cae una multa de padre y señor mío. El otro día llevé mis nietos a conocer el barco y casi me meten preso. Cómo les vas a quitar la ilusión, abuelo llévame un día, llévame un día. Le llevé a Valle Gran Rey a coger gasoil y maldita la hora”.

Francisco Ramos reconoce que en sus casi cincuenta años de pescador ha vivido por situaciones difíciles, pero “la crisis que estamos viviendo ahora no es normal”, porque “pagamos el gasoil como si fuera para el coche” y porque “la mar está cambiando de tal manera que algo está pasando”.

Una crisis que ha llevado a muchos pescadores a vender sus barcos o a dejarlos casi pudrirse en la dársena, como pudimos comprobar mientras Paco y su hijo seguían lijando un viejo bermeano con la ilusión de que pronto el sur de La Gomera vuelva a convertirse en factoría de trabajo.