“En la ópera me gusta el papel de malo”

Jorge de León es una referencia en el panorama operístico. / S. Méndez

Santiago Toste | Santa Cruz de Tenerife

El Festival de Ópera de Tenerife recibe mañana la visita de alguien que demuestra que no es preciso mirar más allá de las Islas para toparse con la excelencia.

El tenor tinerfeño Jorge de León es hoy un nombre a tener muy en cuenta en el panorama operístico internacional. De música y de esfuerzo, de retos y de sueños que se van plasmando cada día, tuvo la oportunidad este periódico de hablar con él.

-¿Actuar para el público de Tenerife supone más una satisfacción, un reto o una responsabilidad?

“Las tres cosas. Es una satisfacción porque actúo en mi casa; pero también es un reto, porque cada escalón que subes en tu carrera casi que luego te obliga mentalmente, al llegar a tu tierra, a mostrar esa evolución”.

Hace doblete en el Festival de Ópera: el sábado actúa en la gala lírica ¡Viva Verdi! y los días 27 y 29 interpreta a Cavaradossi en Tosca, de Puccini. ¿Cuál es el proceso que va desde que asume un papel hasta que lo hace suyo?

“No sólo abordo el plano musical, que es el más evidente, sino también la época en la que se sitúa, la psicología del personaje, la idea que quería plasmar el compositor… Todo eso, enriquecido con el aporte personal, con la preparación vocal junto a los maestros, con la visualización de otras representaciones, te permite poner cara al personaje”.

-Lleva seis años dedicado exclusivamente a su carrera artística. ¿Qué es lo más complejo de este ir y venir por los escenarios?

“Lo difícil es afrontar cada producción. Siempre las visiones son distintas, las batutas, los montajes, los teatros, los lugares. Eso es una puerta que hay que abrir cada día. Y con el tiempo, esos retos son mayores. Acabo de actuar en el Massimo de Palermo, y sólo pensar que en esos camerinos han estado Pavarotti, Di Stefano o Del Monaco, te señala el esfuerzo que has de hacer para estar a la altura”.

[apunte]”Fuera te preguntan qué se come en las Islas para que salgan tantos cantantes”

“Actuar aquí es al tiempo una satisfacción y un ejercicio de responsabilidad”[/apunte]

-¿Con qué papeles se ha sentido más cómodo y cuáles son los que le gustaría encarnar en el futuro?

“Cómodos, cómodos, no los hay. Cierto es que cada compositor te da unas posibilidades. Puccini te permite trazar tu propia expresión, tienes gran libertad de fraseo. Pero con la dificultad de que es un autor muy complejo de estudiar musicalmente: siempre has de estar muy atento a la partitura.

Verdi, por contra, te permite cuadrar muy bien la dinámica, el ritmo, pero tiene un fraseo y un estilo de canto que exige una disciplina vocal constante. Los papeles que he interpretado en óperas de Verdi, de Puccini, o en la propia Carmen de Bizet, son interesantes.

Pero en relación con la pregunta, me atraen los personajes de malo.

El chico de la película es siempre más agradecido, pero el Scarpia de Tosca; el Don José de Carmen, o el Pinkerton, de Madama Butterfly, exigen una labor más ardua para dar con esas sutilezas y pliegues de la maldad”.

-Un momento clave de su trayectoria fue en 2010, cuando sustituyó en el Teatro Real de Madrid al argentino Marcelo Álvarez, en Andrea Chernier. Cosechó un notable éxito, pero tras esa oportunidad hay trabajo, empeño…

“Uno se plantea los pasos a seguir en su carrera, pero luego surgen oportunidades que te hacen ir saliendo del anonimato de forma más intensa.

También es cierto que yo contaba ya con proyectos interesantes. Incluso me habían dado una oportunidad para actuar en el propio Real, pero se adelantó una semana por esa circunstancia”.

-Hay un dato de su biografía que se menciona a menudo: fue policía local en Adeje. ¿En algún momento pensó en arrojar la toalla en el mundo del canto y encaminarse por otros ámbitos profesionales?

“No. La música siempre ha desempeñado un papel principal en mi vida. Ha estado pegada a mí desde el principio, maduré con ella.

Al tiempo que desarrollaba estudios musicales, necesitaba salir adelante económicamente, y uno de los trabajos que me daba la oportunidad de no abandonar ese aprendizaje era el de policía. Y así hice mi carrera de canto e incluso pequeñas participaciones en óperas”.

-Y si ahora echa un vistazo a Canarias, ¿qué impresiones tiene de la escena musical en las Islas?

“Toda mi formación tuvo lugar aquí, y la razón de que saliera luego se debe sólo a que es un territorio más limitado en cuanto a las posibilidades de cantar, de vivir de la música. El panorama musical en Canarias es de muy alto nivel, y eso se debe tanto a nuestra forma de vida como a nuestra cultura.

Hemos sido un foco de atracción para las influencias culturales de Europa y América.

Pero además, en el caso del canto, en los canarios se dan unas condiciones vocales impresionantes. Tanto es así, que fuera te preguntan qué se come en Canarias para que salgan tantos cantantes de ópera (risas)”.