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“Seguimos con una imagen franquista del guanche”

   

VERÓNICA MARTÍN | Santa Cruz de Tenerife

El libro 'En busca del pasado guanche' se presentará en diciembre. / DA

José Farrujia de la Rosa es uno de esos investigadores que ha dedicado gran parte de su tiempo a estudiar a otros investigadores. Su área de estudio es la historia del pensamiento arqueológico y está preparando la presentación de su libro En busca del pasado guanche que tendrá lugar en París.

-Su libro se presenta en la Universidad de La Sorbona el próximo 1 de diciembre. ¿Qué vinculación tiene con este centro?

“Hace bastantes años, en 2004, tuve la fortuna de conocer al profesor de Arqueología de La Sorbona, Alain Schnapp, en un congreso de esta materia que se hacía en Suecia. Ahí presenté un trabajo sobre los guanches, en un encuentro específico de la historia del pensamiento arqueológico, que es mi materia de investigación. Luego, volví a coincidir con él en más encuentros de este tipo en otros lugares del mundo. Tras años de relación, le propuse que hiciera el prólogo de mi libro y aceptó dando muestras de una gran generosidad porque es, hoy en día, una de los nombres esenciales del pensamiento arqueológico mundial. El prólogo pone en valor el libro y el hecho de que una persona como él prologue una obra sobre los guanches hace que este asunto se oiga más allá y revaloriza nuestra historia en foros internacionales”.

-El título del libro es bastante pretencioso: En busca del pasado guanche. ¿Qué nuevas aportaciones realiza?

“En mis anteriores trabajos, me había centrado en explicar las teorías del poblamiento. En qué momento habían llegado los antiguos pobladores de las Islas y reflejé que todas estas tesis estaban mediatizadas por los contextos históricos, políticos y por modelos teóricos determinados. En este libro, he querido dejar de lado el poblamiento y he estudiado la arqueología como disciplina, desde que se desarrolla en Canarias hasta las postrimerías del franquismo. Analizo cómo ha cambiado la imagen del guanche y explico cómo ha sido utilizada por el nacionalismo”

-Del guanche de los años 70-80 al actual, ¿qué diferencias hay?

“Por desgracia, con posterioridad al franquismo no se ha renovado la imagen que teníamos del guanche [entendido por todos los habitantes de las Islas antes de la Conquista] porque no se ha modificado el modelo teórico que se utilizaba durante el franquismo”.

-Es sorprendente, ¿se sigue estudiando con los preceptos del franquismo?

“Efectivamente, los modelos que han perdurado en Canarias son el historicismo cultural que se implanta en España en el franquismo, en oposición con el modelo evolucionista que no casaba con el régimen que defendía el discurso de la Biblia. Una de las conclusiones más obvias a las que se llega, desde el punto de vista teórico, es que nuestra interpretación del pasado está irremediablemente condicionada por el presente. Por eso, a cada época histórica ha correspondido una imagen distinta del guanche”.

-¿Habría que hacer una revisión de estos modelos para llegar a una imagen real?

“Real con todas las comillas que se quiera. Será más científica pero, siempre, condicionada por los modelos teóricos que, posiblemente, dentro de 15 o 20años no tengan ya vigencia porque habrá otras teorías que lleven a una nueva interpretación de lo guanche”.

-En el libro se analizan los modelos teóricos del pasado, ¿qué conclusiones se extraen de cada uno de ellos?

“Analizo desde el siglo XIX hasta los años 90 del siglo pasado. Previo a los postulados evolucionistas, todo lo que se había encontrado se interpretada a partir del Génesis, con la Biblia y se relacionaba los guanches con las poblaciones procedentes del próximo oriente porque el Génesis afirmaba que ahí estaba el origen del mundo. Con la llegada del evolucionismo, el modelo cambia y el foco de origen de los guanches se ubica en Francia, porque se supone que de ese país surge la raza de Cromangnon. Hay que entender que muchos de los intelectuales canarios se formaron en Francia como Chill y Naranjo, Rosendo García Ramos y Juan Bethencourt Afonso, todos ellos van a congresos en Francia y se empapan de su modelo y lo traen a Canarias. Por eso, se relacionó a las poblaciones guanches con los Celtas”.

-Pero está más que demostrado que con los Celtas los guanches no tienen nada que ver…

“Sí, pero esas teorías se respetaban porque Francia y Gran Bretaña eran las metrópolis económicas y, por ende, científicas. El problema estaba en que, al traerse el modelo de fuera, no se pudieron establecer las particularidades canarias y se marcaron estereotipos. Se exporta el modelo imperialista científico que emplea el estado francés y se explica que los celtas colonizaron el Norte de África y, luego, llegaron a Canarias. Afortunadamente, ese era el pensamiento del siglo XIX”.

-Y los autores del franquismo… ¿Cómo cambiaron esas tesis?

“Lo curioso es que, cuando llegan los autores franquistas, nacionalizan al guanche porque estaba claro que un ancestro nuestro no podía ser francés. Entonces, relacionan al guanche con las poblaciones iberomauritanas en suelo africano. Los autores franquistas emplazan en el Sáhara el origen del guanche y, curiosamente, en el Sáhara español con un origen mixto: en la Península y en Mauritania”.

-¿Todas estas tesis ya se dan por superadas?

“Desde el punto de vista arqueológico, estas teorías no tienen validez ninguna. Eran fruto de unos contextos sociopolíticos determinados. Y, además, no se contaba con dataciones absolutas con carbono 14. Durante la etapa franquista, es cuando empiezan a establecerse este tipo de pruebas y se arrojan fechas muy tempranas que no se permite tampoco datar el poblamiento”.

-¿Cuál es la teoría actual?

“Hoy sabemos que las Islas Canarias se pueblan a mediados del primer milenio de la era, sobre el siglo quinto antes de Cristo, por poblaciones Amazigh”.

-Se trataría entonces de una media de 2.000 años hasta la Conquista y, sin embargo, aún hoy en día se entiende el mundo guanche como una unidad… ¿es un error?

“No podemos estudiarlo como una unidad por la limitación del territorio pero, tampoco, se deben establecer límites insularistas, algo que se ha hecho desde la perspectiva nacionalista. Se han desarrollado prehistorias insulares y esa, desde luego, no es la línea a seguir”.

-¿Entonces, a pesar de pertenecer a islas distintas, tenían características comunes?

“Por supuesto. Un dato esencial es que la escritura líbico-bereber está en todas las Islas y eso habla de un bagaje cultural común y es sintomático para concluir que las poblaciones eran comunes”.

-Pero está claro que tuvo que haber evolución en esos 2.000 años…

“Para conocer la evolución de las culturas, desde un punto de vista arqueológico, es necesario estudiar la estratigrafía arqueológica. Es decir, analizar los distintos estratos de un yacimiento y estudiar cómo han evolucionado. El problema es que, en Canarias, se han estudiado pocos yacimientos con esta técnica y hay pocas fechas absolutas para secuenciar esa evolución”.

-Pero… ¿usted intuye que tuvo que haber una evolución?

“En algunas islas más que en otras. Por ejemplo, en La Palma se han estudiado que han existido distintas cerámicas según el momento pero, por ejemplo, en Tenerife no hay evolución al respecto, siempre hemos encontrado los mismos modelos”.

-¿Y cómo podemos mejorar el grado de conocimiento del guanche?

“Hay que apostar por hacer excavaciones arqueológicas en yacimientos que tengan estratigrafía dentro de un plan general de excavaciones. No sirve de nada conocer un yacimiento en Tegueste si no puedo compararlo con Icod u otros sitios. No se trata de establecer prehistorias municipales sino un marco más global”.

-¿En qué situación estamos?

“Se están fomentando solo las excavaciones de urgencia por obras públicas. Es decir, cuando se encuentra algo de interés, se para la obra evaluar la potencialidad del yacimiento. Hoy en día, prácticamente el 90 por ciento de lo que se hace son excavaciones de este tipo, que no forman parte de un programa de investigación previamente diseñado sino de las necesidades del momento”.

-¿Se ha perdido el interés por conocer el pasado?

“Interés siempre va a haber porque, por ejemplo, los orígenes han despertado siempre mucho interés pero, en estos momentos de crisis, la arqueología atraviesa tiempos que no son buenos y se necesitan subvenciones públicas para realizar el trabajo que pueda aportar algo más. Hasta que la situación económica no se revierta…”

-¿Es un problema global o solo canario?

“No, es global. En Estados Unidos hay empresas privadas que invierten en arqueología porque, luego, hacen parques arqueológicos. Es inconcebible que Tenerife sea la única isla que no cuente con ningún parque arqueológico o que tenga yacimientos visitables y no porque no los haya… En La Palma hay tres, en El Hierro también y Gran Canaria con Cueva Pintada han hecho una gran labor. En Tenerife se piensa que el patrimonio que se debe poner en valor es el monumental, el arquitectónico, pero el patrimonio prehistórico no monumental se infravalora. Lo que se está es ofreciendo es una visión del pasado, el patrimonio de las élites: catedrales, casas de nobles y se deja de lado el patrimonio prehistórico”.