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LAS CARAS DE LA OST > FERNANDO RODRÍGUEZ FRAGOSO

“Un músico nunca acaba de aprender”

   

SANTIAGO TOSTE | Santa Cruz de Tenerife

Fernando Rodríguez Fragoso lleva 22 años en la OST. / JAVIER GANIVET

Confiesa que la elección del violín no fue premeditada. Sin embargo, ahora no podría entender su carrera musical, su vida, al margen de este instrumento. Fernando Rodríguez Fragoso (Santa Cruz de Tenerife, 1964) es concertino en la Orquesta Sinfónica de Tenerife (OST), “uno de los mejores lugares a los que puede aspirar un músico”, y en el transcurso de esta charla con DIARIO DE AVISOS no deja de reflejar su pasión por un arte que también se ha convertido en una forma de contemplar el mundo.

“Comencé con sólo siete años -explica-, cuando mis padres me matricularon en el Conservatorio. Mi padre tenía la carrera de piano y decidió apuntarnos a clase de música a los cuatro hermanos”. “Estuve aquí diez años estudiando -señala- y luego, con 17, me fui a Bruselas para continuar con mi formación musical. De manera que, pasados los años, los estudios los concluí en Bélgica y en Tenerife”.

Comenzó como un juego

Fue durante este aprendizaje, “que al principio te lo tomas casi como un juego, como una forma más de entretenimiento”, cuando realmente Fernando Fragoso comenzó a enamorarse del violín. “Pasó algún tiempo antes de sentir que ése era mi instrumento”, comenta. “Fue con 15 o 16 años cuando empecé a tener conciencia de lo que podía llegar a transmitir con él, cuando comencé a disfrutar tocándolo y cuando, en definitiva, llegué a convencerme de que había acertado con esa elección inducida por mi padre”, apostilla Fernando Rodríguez Fragoso.

Una decisión que un día le permitió llegar a la Orquesta Sinfónica de Tenerife (OST). “Eso, además de un orgullo -resalta-, supone alcanzar una de las metas que te fijas cuando has decidido dedicarte a esto”. “La OST es una de las mejores orquestas de España y posee una sólida reputación fuera -continúa-; así que, si no buscas ser solista o director de orquesta, tocar en ella es de las mejores cosas a las que puedes aspirar”.

Hay otro ámbito, además del de intérprete, donde Rodríguez Fragoso da forma a su vocación musical: el de profesor. Con 26 años sacó la cátedra de violín, y de los 22 que lleva en la OST, 20 también los ha dedicado a la enseñanza. “Mi principal preocupación como docente es que los alumnos aprendan a estudiar -explica-, algo que resulta bastante complejo”. “A menudo, un alumno pierde mucho tiempo tocando sin saber realmente si lo que hace es correcto o no -detalla-, por lo es fundamental aprender a optimizar el tiempo y, sobre todo, que te orienten para ello”. “Después -apostilla-, qué duda cabe que también es esencial perseverar, adquirir poco a poco los conocimientos musicales y artísticos para poder algún día entrar en formaciones como la Sinfónica de Tenerife”.

Pero el profesor no deja de aprender. “Aprendes a cada momento y de mucha gente”, señala Fernando Rodríguez: “De los buenos directores, de tus propios compañeros, toquen el instrumento que toquen, siempre estás aprendiendo de quienes te rodean, porque cada uno te muestra su particular visión sobre la música”.

Cuando se le pregunta acerca de sobre qué conciertos guarda un recuerdo imborrable, el concertino de la OST alude justo a los primeros en los que tuvo la oportunidad de participar junto a grandes orquestas. “Me acuerdo, por ejemplo -señala-, de la gira que hice con la orquesta de la Comunidad Europea, a la que se sumaron personalidades como Claudio Abbado, Zubin Mehta y Yehudi Menuhin”. “Fueron las primeras grandes actuaciones y marcan mucho -comenta-, estuvimos en Europa, Estados Unidos, India…

Y si se trata de la Sinfónica de Tenerife, entonces a su memoria viene una actuación.

“Cuando tocamos en Salzsburgo, un lugar emblemático, dirigidos por Víctor Pablo Pérez. Sí, sin duda -afirma-, ese fue un momento estelar para mí y para la OST”.