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Achamán > Benito Cabrera

   

Achamán, dios de la mitología guanche, sustentador del cielo y la tierra, es el nombre que eligió un puñado de jóvenes que, por al año 1976, decidieron juntarse en el Barrio Nuevo de La Laguna, para disfrutar del placer de tocar y cantar músicas que no estaban de moda entre los adolescentes. Era una época en la que no existían las redes sociales, ni los videojuegos y en la que un entretenimiento así suponía una dosis de emoción singular. Su primer lugar de ensayo fue el garaje de la casa de Elfidio Alonso y Magda Palazón, que los acogieron y animaron para seguir adelante con su aventura musical.

Los de Sabanda los prohijaron y les regalaron unas mantas. Nacían los Jóvenes Sabandeños, como una forma de servir de cantera para el todavía incipiente pero ya famoso colectivo, que empezaba a marcar una época en la música popular canaria.

Muchos cantadores y tocadores pasaron por sus filas y pasaron luego a formar parte de Los Sabandeños: Elfidio Alonso Jr., Héctor González, José Manuel Ramos, Alberto Bacallado…, así como tantos otros que siguieron siendo Achamán, y que creyeron en consolidar un proyecto que adquirió con el tiempo personalidad y solera diferenciadas. Y, con sus luces y sombras, con las dificultades que entraña la continuidad de un colectivo amplio de personas, han mantenido el tipo durante estos treinta y cinco años de historia, con una carrera digna y fecunda, sin precisar del socaire de sus padrinos.

Mañana, en el Auditorio de Tenerife Adán Martín, Achamán celebra el cierre de las muchas actividades que han venido desarrollando durante todo este año, con motivo de su aniversario. Una celebración que ha supuesto un pretexto feliz para reactivar objetivos y hacer repaso de lo mucho que aún tienen que ofrecer a la música hecha en Canarias.