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EL HIERRO > CRISIS SÍSMICA Y RIESGO VOLCÁNICO

Ahora, un seísmo de 3,1 grados

   

Vista parcial de El Pinar, donde se han tomado con serenidad los últimos movimientos sísmicos que han sacudido a El Hierro. / DA

D. NEGRÍN MORENO (ENVIADO ESPECIAL) | El Pinar

En El Hierro reina la calma, pero gobierna la incertidumbre. El día después del más fuerte seísmo registrado desde julio en la Isla del Meridiano, de 4,3 grados en la escala de Richter, la población de El Pinar sintió, en la media tarde de ayer, otro de 3,1 con epicentro localizado a 16 kilómetros de profundidad marina (al suroeste de este municipio). En La Frontera se notó levemente, informó el Instituto Geográfico Nacional (IGN).

Con serenidad, y hasta resignación, asiste la población de El Hierro a las evoluciones de un fenómeno que quizá, desde fuera, se ve con más temor y una dosis de fisgoneo. Aquí preocupa el daño que el “alarmismo” pueda causar a la imagen de un territorio de 10.500 habitantes. “No nos vamos a hundir”, insisten. “Estamos tranquilos”.

Este enviado especial ha comprobado, sobre el terreno, que, en términos generales, los herreños confían en las medidas de precaución que se están tomando y se sienten “protegidos” ante cualquier eventualidad. Eso no quita para que la gente albergue dudas sobre lo que está pasando realmente y se haga preguntas. Eso sí, de momento, en voz baja.

Por lo visto, el mensaje que el Gobierno de Canarias trasmitió el sábado tras el taponazo no cayó en saco roto. Ayer, el presidente del Cabildo, Alpidio Armas, no quiso ser menos. “Fue un episodio aislado y sin mayor trascendencia”, comentó a la prensa en la plaza del Mentidero, en El Pinar. Delante de una cámara de Antena 3 y cerca del reportero de DIARIO DE AVISOS, auguró un estampido similar en un futuro próximo. “Estoy convencido de que tampoco habrá daños materiales ni personales”, puntualizó. El protocolo se está cumpliendo sin sobresaltos. Aunque la llegada de la Unidad Militar de Emergencias (UME), instalada en las inmediaciones del aeropuerto, y de los efectivos de la Cruz Roja tropezó con los recelos de algunos -entre ellos, Alpidio Armas-, su presencia es ahora una garantía preventiva.

Además del susto, el temblor del otro día dejó desprendimientos en la carretera de Tacorón a La Restinga y en las laderas de Los Roquillos. Este túnel ya permanecía clausurado por recomendación de los técnicos del Instituto Geológico y Minero Español. Al parecer, indican fuentes entendidas, “las cosas no se hicieron bien”. Por eso, “es normal que exista riesgo y se cierre su acceso”.

El IGN contabilizó la semana pasada 890 seísmos; casi todos, localizados en el mar, al suroeste de El Hierro. El semáforo amarillo significa que no hay “inminencia de una erupción volcánica [la primera desde 1793]”, según el Centro de Coordinación de Emergencia del Ejecutivo autonómico (Cecoes).

Los datos oficiales recogen alrededor de 10.000 seísmos desde el 17 de julio. Los epicentros han estado “en el Norte y en el Sur de la dorsal NW” y en profundidades de entre 10 y 16 kilómetros. El número de los sismos sentidos supera la cifra de 130.

El martes 22 de septiembre se procedió a la “reubicación” de 53 vecinos de La Frontera ante el peligro de derrumbes y los colegios dieron unas minivacaciones a los chiquillos. Afortunadamente para la integridad física de los herreños, y para su salud mental, es más el ruido que las nueces.

Por si acaso, las autoridades aconsejan lo siguiente: “No salir del edificio hasta que finalice el movimiento, buscar refugio debajo de estructuras fuertes, mantenerse alejados de ventanas, cristaleras, vitrinas, tabiques y objetos que se caigan, no utilizar el ascensor…”

Y, sobre todo, huir del pánico.

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Las sacudidas hacen tambalearse al turismo

La expectación mediática originada por los temblores no es una buena noticia para el sector turístico de El Hierro. Tanto es así que se han anulado “muchas reservas”; especialmente en el Parador. Ha habido igualmente cancelaciones de vuelos y de contratos de coches de alquiler. Lo constata un taxista de Valverde. “El movimiento se ha aflojado”, testimonia. “Se dice que los terremotos son una excelente campaña publicitaria”, comenta con incredulidad. Es una opinión bastante extendida en la Isla que el deterioro de la “marca” no compensa la cantidad de veces que se habla de El Hierro por este asunto.

El propietario de un complejo de apartamentos en La Restinga, corrobora que los viajes de grupos se han derivado a destinos de “tierra firme”. En estas circunstancias, las cajas registradoras de los negocios de El Hierro no suenan con la misma intensidad que antes de que empezaran los meneos. “Que vengan periodistas y científicos, pero que tengan cuidado con lo que cuentan”.

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