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Año y medio de lucha contra el mal olor

   

VICENTE PÉREZ | Granadilla

La conducción que viene desde La Tejita (al fondo, Montaña Roja). / DA

Compraron sus viviendas en El Médano atraídos por la belleza y la tranquilidad de su costa. Pero se toparon con un vecino tan indeseable como invisible: el mal olor de aguas fecales. Hace año y medio que comenzó esta fétida pesadilla para 60 familias residentes en las calles Tenerife y Suecia, después de que el Ayuntamiento de Granadilla conectara la conducción de aguas negras de La Tejita a la de El Médano, que pasa por la avenida de Chasna.

El problema lo sufren dos edificios, La Ladera y Oeste, cuyas comunidades de propietarios vienen denunciándolo desde agosto de 2010, cuando presentaron sendos escritos ante el Ayuntamiento, el Consejo Insular de Aguas (Cabildo de Tenerife) y Entemanser, empresa concesionaria del servicio de aguas y alcantarillado del municipio.

Cansados de no obtener respuesta, en febrero de este año decidieron denunciar estos “olores nauseabundos” ante la Dirección General de Salud Pública del Gobierno canario. Pero este ambiente insano, que se vuelve irrespirable entre dos y tres veces al día, continúa, y su paciencia ya está colmada.

Entemanser les informó en su momento de que este olor proviene de una obra ejecutada en 2010 por el Consejo Insular de Aguas, en la cual los vertidos fecales de las urbanizaciones de La Tejita y Sotavento están siendo bombeados hacia El Médano, y cuyo punto de conexión a la red de este núcleo urbano se sitúa en la rotonda que está al final de la avenida de Chasna, en la confluencia con la avenida de Francia.

Desde esta empresa, sin embargo, se les indicó que el problema quedaría resuelto una vez efectuada la conexión a la nueva red de saneamiento de El Médano, en la esquina de Chasna con la calle Evaristo Gómez, a la altura de la Oficina de Turismo, pero esta obra ya se realizó y los malos olores continúan.

Estos vecinos aseguran que la conducción proveniente de La Tejita se conectó a un conducto de una urbanización que aún no está recibida por el Ayuntamiento y que aún hay calles donde no existe red de aguas pluviales y de saneamiento separadas, lo que, a su juicio, constituye un incumplimiento de la legislación vigente.

El Ayuntamiento, preguntado al respecto, reconoce el problema y responde que busca soluciones. Así, el concejal de Servicios Públicos, Juan Rodríguez, explica que “es consciente de esta problemática que padecen estos vecinos; se trata de un problema que surgió con la conexión que en su día se hizo para esta parte del litoral; pero estamos trabajando con el Consejo Insular de Aguas para buscar la mejor solución lo antes posible”. La fetidez ha llegado a ser tan molesta que algunos inquilinos que alquilaron pisos en estos edificios se han planteado irse a otro sitio y hay propietarios que tienen por ello dificultades para arrendar viviendas, algo insólito en un lugar como El Médano, asociado en la imaginación popular a un auténtico paraíso de sol y playa.“Y realmente sería un paraíso para vivir, si la Administración, con lo que pagamos con nuestros impuestos, dotaran a este barrio de los servicios e infraestructuras públicas acordes a la época en que vivimos”, sentencian los afectados.