X
la última (columna) >

Bronca por todo > Jorge Bethencourt

   

No hay nada más inequívoco que un volcán. Una erupción deja poco espacio para la interpretación de la realidad, para la confrontación de opiniones. Pero está visto que en Canarias somos especialistas en proyectar una vaharada tóxica sobre cualquier asunto, por claro y terminante que parezca.

La guerra por el protagonismo político, científico y mediático está provocada por los medios de comunicación. Sin duda. Somos el catalizador de una serie de reacciones donde ya no es posible distinguir la paja del trigo. Los ‘roces’ entre Alpidio Armas y Paulino Rivero se generaron a consecuencia de un protagonista que ve entrar a otro, con más focos, sobre el mismo escenario. Los medios de comunicación compiten por ver quien saca la información más impactante, el adelanto de sucesos más devastadores, de forma que he llegado a leer en titulares que existe una relación entre la isla de El Hierro y el fin del mundo predicho por los mayas; una estupidez sólo superada por quienes afirmaron, en un periódico español, que la isla del meridiano es “la tierra europea más cercana a América” (ignorando que lo son Las Azores).

Y al calor de los medios, científicos de aquí y de allá se hacen un espacio, con corteses codazos, esgrimiendo sus propias opiniones sobre el comportamiento y las previsibles consecuencias del fenómeno, unos criticando el alarmismo exagerado y diciendo que esto no es para tanto, otros asesorando a las autoridades y recomendando medidas de autoprotección y algunos, fuera de carta, diciendo lo que les da la gana.

Sobre algo tan rotundo como es un volcán, somos capaces de discutir de casi todo. Que si evacuamos bien o mal (a los vecinos de La Restinga, me refiero), que si se abre un túnel o no se abre, que si la erupción seguirá en el mar o llegará a tierra, que si crecerá un islote sobre el agua o no aflorará nada, que si los barcos para estudiar el fenómeno llegaron muy tarde o estaban muy lejos… Bronca, discusión, desacuerdo crónico, protagonismos, antagonismos… No somos capaces de tomarnos con sensatez y serenidad algo tan simple como un jodido volcán. Eso explica por qué seguimos naufragando en las nubes de azufre del paro, de la crisis económica y el desarrollo. Con estos bueyes no se puede arar ni construir nada mínimamente consistente. Los veo como a esas cabrillas de Las Calmas, con la boca abierta, con los ojos fuera y la barriga reventada. Tiesos.

@JLBethencourt