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Ciencia canaria > Verónica Martín

   

Canarias cuenta con, al menos, varias decenas de científicos que podrían decir mucho sobre la crisis sísmica y, posteriormente, volcánica de El Hierro. Científicos a los que nadie ha invitado, hasta esta semana, a ningún comité. Científicos que viven, desde fuera y como espectadores, lo que ocurre en la Isla del Meridiano y que, si acaso, van a El Hierro a realizar sus estudios por su cuenta. No están obligados a facilitar sus datos a ninguna institución. No forman parte de los comités de decisión. ¿No creen que un biólogo marino puede aportar mucho sobre lo que está ocurriendo si detecta ciertos elementos químicos en los peces muertos encontrados? ¿No creen que un físico oceanográfico puede realmente dar datos interesantes para tomar decisiones sobre la toxicidad de las aguas en las que hay una erupción? ¿Y un bioquímico especialista en gases? Pues claro que sí. Pues todos ellos han estado excluidos del Comité Científico designado por el Plan de Protección Civil por Riesgo Volcánico de Canarias (Pevolca).

El trabajo del Instituto Geográfico Nacional (IGN) en El Hierro es indiscutible en cuanto a dedicación y a medios. Se han desvivido por hacer su labor lo mejor posible, pero se han quedado solos (y cortos) en muchos aspectos. Hay que valorar, y mucho, que la elevación del semáforo se ha hecho adecuadamente en todo momento.

Sin embargo, la colaboración con el Instituto Español de Oceanografía y con el Instituto Canario de Ciencias Marinas tuvo lugar muy tarde. Es imperdonable que, a estas alturas, no se disponga de una imagen de la erupción submarina teniendo en España, y en Canarias, medios más que suficientes (y públicos) para tomar esos vídeos. También llegaron tarde los hidrófonos cuando en la Universidad de La Laguna se contaba con alguno de ellos. No se explica. Todo ello revela que, en cuestión de riesgo volcánico, aún hay que perfilar más la coordinación. Tampoco se entiende que se haya dejado de lado -hasta ahora- a las dos universidades canarias en todo este proceso pues allí es donde está, y debe estar, todo el potencial investigador en materia vulcanológica canaria.

Esta crisis en El Hierro debe servir de reflexión. Es el momento de sentarse en serio a buscar una forma más sólida de organizar el estudio y la prevención de riesgos. El Instituto Vulcanológico de Canarias (Involcan) puede ser la gran oportunidad para ello si se eliminan personalismos y se empieza a entender la complementariedad de todos. De todos, insisto.