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Cinco millones, muchos parados > Editorial

   

La cifra de paro en España que anteayer difundió la Encuesta de Población Activa (EPA) para el tercer trimestre de 2011 ofrece muchas lecturas sobre el mercado laboral en el país, todas malas, y también plantea muchos efectos colaterales. Uno de éstos es que, si al PSOE le quedaba alguna opción de ganar las elecciones del 20-N, ésta se ha esfumado casi del todo. El PP se frota las manos y ve su camino libre hacia la casa presidencial de La Moncloa, incluso hasta con mayoría absoluta, que es, parece, la única pelea que el drama de los cinco millones de españoles, el desempleo infinito, deja al PSOE y a su candidato, Alfredo Pérez Rubalcaba. O sea, salvar los muebles.
Y si en el párrafo anterior dijimos que los últimos datos de la EPA son malos se miren por dónde se miren, aunque menos para Canarias, lo hicimos porque el desempleo de larga duración, el de las personas con más de un año en las listas del paro, es descomunal, crece y crece; porque la demanda de puestos de trabajo por el colectivo juvenil, también crece y crece, y lo que quizás sea peor, porque el número de familias sin una persona en su seno que esté trabajando, crece y crece. Y la culpa de quién es. Seguro que hay muchos factores que justifican este desenlace, internos y externos. El desastre es la combinación de ellos, pero todo representado en la figura de José Luis Rodríguez Zapatero, que terminará su segunda legislatura con un pésimo bagaje, casi con el valor de un bono basura, ahora que esta terminología está tan de moda y tan en boga.
A Zapatero la legislatura se le ha hecho larga, larguísima, y se le ha ido de las manos. Ya sólo le queda el sufrimiento de esperar a la entrega del poder, casi seguro a Rajoy, y pensar, ya en casa y sin tanta presión alrededor, cómo se le fue la crisis de control, por qué se gestionó todo tan mal y qué ha tenido que pasar para que en sus casi ocho años de Gobierno el paro se haya duplicado en España.
El actual presidente del Gobierno español está amortizado y para él, al menos en política y gestión pública, sólo queda el desguace; dicho en la jerga pesquera, a Zapatero sólo le queda que se resuelva el expediente de su paralización definitiva. En cambio, el PP, el único partido que puede gobernar si no lo hace el PSOE, ve ahora su camino libre para tomar La Moncloa. Pero luego quedará lo más difícil, y es muy probable que la papa caliente que espera al PP en el Gobierno, si accede al Ejecutivo, sea una papa difícil de pelar, difícil de manejar. Quemará, y mucho.
En Canarias la EPA dejó más datos positivos, con creación neta de empleo. Pero no debemos olvidar que nuestra realidad es también muy crítica: Canarias tiene una tasa de paro de casi el 30% de la población activa, diez puntos más que la media española y la segunda más alta por comunidades autónomas, por detrás de Andalucía. Está todo por hacer.