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PUIERTO Y PUERTA> RAFAEL ZURITA MOLINA

Controversia > Rafael Zurita Molina

   

Hasta el momento, esta columna ha estado esencialmente inspirada en la voluntad de querer destacar las facetas más amables y complacientes de nuestro puerto, insistiendo en la estimación sobre la importancia que hay que reconocerle entre los del Estado. Se fundamenta en los precisos datos estadísticos que le son más favorables, sin querer entrar en los dañinos, por ineficaces, por agravios comparativos.

Creo que determinados razonamientos que se asientan en sublimar lo negativo producen el efecto contrario a lo que se pretende demandar. Se sustancia en el viejo dicho de que no es bueno “sacar los trapos sucios a relucir fuera de casa”. Trascendiendo su oportunidad, airear lo más malo es peor que peor, porque de tal exposición se aprovecha -sin mentar la vecindad- el sagaz competidor.
Abundando en este asunto, hay cuestiones que van más allá de lo debido. Me estoy refiriendo a una información de DIARIO DE AVISOS (en la edición del 25 de septiembre pasado) que se refiere a un comunicado suscrito por el concejal de XTF, José Manuel Corrales. El edil trata de responder a lo que plantean reiteradamente “algunas autoridades políticas”, diciéndoles que este puerto no está agotado ni saturado. Lo argumenta con una retahíla de defectos que ahora están más que superados, porque es inminente el traslado de los contenedores que están “paralizados” en la dársena de Los Llanos; y sobre lo que llama “muro de la vergüenza” -no sé por qué- se quitará cuando finalicen las obras que se están realizando.

Asimismo, opina que “hay intereses mezquinos que intentan debilitar y estrangular al puerto de Santa Cruz para justificar el de Granadilla”. ¡Ay!, todavía subyace el tan controvertido, por mal entendido, puerto de Granadilla; sigue utilizándose como oportuna antítesis que ha retrasado la concreción de esta fundamental obra anexa al complejo portuario de Tenerife.

Y en cuanto a otra consideración que traslada el señor Corrales al Ayuntamiento, en el sentido de “que debe desarrollar los acuerdos del Cabildo de Tenerife de 2003, que confirman que el puerto de Santa Cruz [de Tenerife] debe ser el principal de la Isla y de la provincia…”, ésta la estimo innecesaria. Porque, en cualquier caso, esta capital no necesitaba de ningún acuerdo para seguir siendo el primero en estimación y confianza.

Al respecto, tiene vigencia el análisis que hacía el profesor Cioranescu: “Por su misma condición geográfica, el puerto de Santa Cruz tenía reservada una misión centralizadora que nadie podía arrebatarle”. Y dice más: “En realidad, todos los puertos de Tenerife servían los mismos intereses y con los mismo medios… como anclajes del mismo complejo portuario tinerfeño, que compra y vende en todos sus puntos, a los mismos clientes, los mismos géneros y productos”.

Lo que de verdad más necesita y reclama nuestro puerto es un decidido compromiso y atención por parte del mundo empresarial -los jóvenes tienen mucho campo- y de los diferentes agentes que activan su maquinaria logística. Concierne a todos: ¡hay que quererlo!