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Crisis sísmica y mediática > Editorial

   

El Hierro tiembla, pero también los pilares de la comunicación, que han hecho de un fenómeno geológico que puede tardar meses o años en cristalizar un auténtico circo, que tuvo su máximo nivel de disparate en la visita relámpago que hizo a la Isla la ministra de Defensa, Carme Chacón.

Los científicos coinciden en que la juventud de las islas más occidentales (apenas un millón de años desde que emergieron) las hacía candidatas a una erupción volcánica. Desde hace meses, las autoridades herreñas, entonces aún lideradas por Tomás Padrón, tomaron conciencia de lo que podía ocurrir en la Isla del Meridiano y desplegaron, punto por punto, los principios redactados en el Plan de Actuación en Emergencias, por cierto, el único redactado de las siete Islas, lo que dice mucho de su efectiva gestión todos estos años.

Los movimientos telúricos se trasladaron a la política y la presidenta elegida por la mayoría de los votantes, Belén Allende, apenas pudo vender sus cien primeros días de Gobierno. Una pinza entre PSOE y PP la envió a la oposición, algo inusual para la AHI en democracia. Y llegó el socialista Alpidio Armas y la consejera insular de Seguridad para lidiar con la voracidad de la tierra y de los medios. No ha sido fácil, pero la ventaja del trabajo previo bien hecho, de la existencia de una guía para coordinar todos los efectivos propios y ajenos y de cómo dirigirse en todo momento a la población, les ha garantizado una actuación ejemplar, magnífica, solamente distorsionada por los elementos exteriores que han querido sacar tajada del instante.

No se vive en España una erupción volcánica desde el Teneguía, en 1971. Por tanto, es normal y lógica la expectación de la comunidad científica y, por supuesto, en la mediática tan poco dada a distinguir entre la información y el espectáculo. Mientras turistas de toda España y Europa renunciaban a sus reservas, los alojamientos se llenaban de nuevos visitantes, con lo que la crisis volcánica ha permitido un importante ingreso para los hosteleros y comerciantes locales.

El problema que detectamos es que algunas autoridades y medios no han sabido respetar la lógica angustia de un pueblo que tiene que acostumbrarse a los temblores, a que sus casas se conviertan a veces en unas “maracas”, como confesaba una vecina de Sabinosa a nuestro enviado especial.

También ha habido tiempo para los románticos. La crisis de los 3,8 grados de estas últimas semanas, que disparó todas las alarmas, hizo pensar a más de uno que lo que de verdad quiere surgir es la mítica isla fantasma de San Borondón.

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Segura, Abreu y Canarias

Suena a repetido, y es verdad, pero también es cierto que se trata de lo que han decidido los órganos de representación del Partido Socialista Obrero Español a escalas insular y provincial, e incluso en el ámbito canario.

Aurelio Abreu, que repite candidatura a la Cámara Alta por la isla de Tenerife, y José Segura, diputado en la actual legislatura, batallarán por frenar la previsible caída del PSOE, en un escenario nada parecido al de las anteriores elecciones generales. Nada de nada… Estas personas, bien conocidas en la Isla, en la provincia y en Canarias, con trayectorias kilométricas e intachables, puede que no pasen por nuevos cachorros socialistas, pero son una carta cabal tras tantos años de incertidumbres. Tal es así que ha sido el partido el que ha puesto toda la confianza en ellos, para que logren obtener el máximo respaldo electoral posible. En el caso del Senado, que son listas abiertas, Abreu estará en la papeleta junto a Dora González, y los tinerfeños con derecho a voto serán los que tengan la última palabra, entre estas opciones y todas las demás, incluidas las de los partidos mayoritarios PP y CC.

Lo que realmente interesa a Canarias son diputados y senadores fuertes, que batallen por los intereses de las Islas, de todos los partidos (PSOE, CC y PP), que demuestren ser tan inteligentes como para anteponer los intereses de Canarias a las ideologías de partido.

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