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Cuatro finalistas aspiran al Premio de Novela Benito Pérez Armas

   

ELESCOBILLON.COM | SANTA CRUZ DE TENERIFE

Las novelas El corsario de Lanzarote, presentado bajo el seudónimo de Arriete Perdomo; El hombre que ama a Gene Tierney, que concurre con el nombre de Heliodoro Rodríguez; La zafra del gran tarajal, que corresponde al autor identificado como Samarín, y Pleamar, cuyo escritor se esconde tras el seudónimo Brandán Lafontaine son los cuatro títulos finalistas que aspiran a alzarse con el Premio Benito Pérez Armas que convoca CajaCanarias y cuya última edición, la vigésimo séptima, se falla este lunes, 24 de octubre, a las 13 horas.

Los textos han sido escogidos entre un total de 42 presentados a concurso y el jurado deberá elegir uno de ellos para otorgarle este prestigioso galardón, dotado con 12.000 euros y la edición de la obra ganadora.

El jurado de la vigésimo edición estuvo formado por Álvaro Arvelo Hernández, presidente de dicha entidad, economista y profesor mercantil; Cecilia Domínguez Luis, escritora; Juan Cruz Ruiz, periodista y escritor; Juan Manuel García Ramos, catedrático de Literatura Hispanoamericana de la Universidad de La Laguna, escritor y crítico literario; y Ramón Trujillo Carreño, catedrático de Lingüística de la Universidad de La Laguna, presidente de la Academia Canaria de la Lengua, director del Instituto de Lingüística Andrés Bello y escritor.

El último ganador del certamen fue Juan José Mendoza Torres, por Isla feliz, autor nacido en Las Palmas de Gran Canaria, licenciado en Geografía e Historia y profesor de Lengua Castellana y Literatura de Enseñanza Secundaria.

El Premio de Novela Benito Pérez Armas fue creado en 1970 por CajaCanarias para dar a conocer a nuevas voces dentro del panorama cultural canario. En un principio, la convocatoria tenía carácter bienal, pero desde mediados de los 90 se estableció que fuera anual.

Las cuatro primeras ediciones de este concurso fueron ganadas por Alfonso García Ramos, con Guad; Juan Cruz, con Crónica de la nada hecha pedazos; Luis Ortega Abraham, con Migajas, y Fernando G. Delgado, con Tachero.

Con posterioridad, fueron distinguidos autores como Félix Francisco Casanova, por El don de vorace; Esperanza Cifuentes, por Esperando a B. y Perverso ríe el ángel; Juan Manuel García Ramos, por Malaquita; Juan Pedro Castañeda, por En el reducto, y Alberto Omar Walls, por El unicornio dorado.

Otros premiados fueron Fernando Cómez, por La navaja zurda; Rosa Lima, por La soledad es azul; Carlos Álvarez, por La pluma del Arcángel; Cristo Hernández, que escribió El jardín de las especies; José Luis Correa, autor de Me mataron tan mal, y Carlos Santamaría, con Marina Miranda.

En las últimas ediciones del certamen han sido galardonados Alejandro Vera, por Acuo, crónica de un autorretrato; Emilio Sánchez-Ortíz con Diario de la peste; Julio Fajardo, gracias a El polvo debajo de la alfombra; Francisco Juan Quevedo García, autor de El dulzor de la tierra; Antonio Lozano González, por Las cenizas de Bagdad; Gregorio Javier González, creador de Tacande, y el citado Juan José Mendoza, último ganador con Isla feliz.