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la columna > por Manuel Iglesias

Derrotada por los tiempos > Manuel Iglesias

   

Estaba claro que el documento de ETA, anunciando “el cese definitivo de su actividad armada” (cita textual), iba a convertirse en la noticia del día en titulares y en comentarios.

Llevamos tantos años los españoles sufriendo los golpes de estos terroristas, que esta era una de las comunicaciones más esperadas, aunque venga rodeada de circunstancias que pesan como “peros”en el enunciado de la cuestión.

Hoy queda más claro que la reciente Conferencia Internacional que se realizó en Euskadi, era un trámite orquestado por ETA y su entorno político y ello pudo apreciarse de manera clara en que la izquierda atberzale acogió sus resoluciones rápidamente y con entusiasmo.

Por si se necesitaba más confirmación, el documento de ETA dice textualmente que “considera que la Conferencia Internacional celebrada recientemente en Euskal Herria es una iniciativa de gran trascendencia política. La resolución acordada reúne los ingredientes para una solución integral del conflicto y cuenta con el apoyo de amplios sectores de la sociedad vasca y de la comunidad internacional”.

ETA no dice esto a la carrera. En esta organización terrorista, una implicación así no es repentina, sino que viene siendo estudiada y planificada desde hace mucho tiempo no sólo de los pasos que iban a dar, sino de la escenificación de los mismos. Y es que no es igual anunciar sin más “el cese definitivo de su actividad armada”, que podría interpretarse como una especie de rendición encubierta, a presentarlo como “una respuesta” a la Conferencia y no como el reconocimiento de una derrota.

Los tiempos de la Historia no iban a favor de ETA. La gente no suele recordar que según reza en sus estatutos (y recuerdan en su comunicado calificándose como “Euskadi Ta Askatasuna organización socialista revolucionaria vasca de liberación nacional”), se trata de una fuerza auto declarada marxista leninista en sus estatutos, que tuvo sus orígenes en la época de la “guerra fría” y de los apoyos de la Unión Soviética a los llamados movimientos de liberación en lugares que tenían y tienen un valor estratégico muy importante. Basta mirar un mapa para observar la relevancia estratégica de Euskadi, que se proyectaba como una especie de Albania , aliada de la URSS, con una base militar en la misma espalda de Europa, muy cerca del Reino Unido y amenazando a Francia, como en su día se veía a Cuba con respecto a Estados Unidos.

Los tiempos han cambiado y probablemente, antes o después, ETA iba a tener que tomar este camino. Pero todo no ha quedado resuelto y seguramente nos falta mucho que ver aún para considerar que está cerrado este capítulo de la historia.