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Desintegración > Alfonso González Jerez

   

Como pollos sin cabeza corretean por los pasillos de Bruselas los presidentes, ministros de Economía y asimilados al apocalipsis para evitar un pánico bancario que vuele por los aires no solo el sistema financiero del continente, sino la propia UE. Desde hace tiempo me acongoja una pregunta frívola, como todas a estas alturas: ¿de qué mecanismos informativos dispone el Gobierno de Canarias para conocer lo que se cuece -o mejor dicho, lo que se pudre- en la malaventurada Unión? Uno espera que no se limite a la prensa salmón y a los telediarios, pero vaya usted a saber. Lo que ocurre básicamente en el infartado corazón burocrático de Europa es que nadie se fía de que nadie pague finalmente nada. Por muy ordenada que sea la quiebra de Grecia -por muy art decó que se amueble el hundimiento- lo cierto es que hay bancos alemanes, austriacos y, sobre todo, franceses, a los que los bonos griegos le salen por las orejas. Huum. ¿Cuántos miles de millones de euros deberá inyectar el Gobierno francés a sus grandes bancos para evitar su bancarrota? ¿Y si no dispone de la pasta suficiente, acudirán Sarkozy y sus mariachis al fondo de rescate? Es una buena idea, si no fuera porque Francia realiza una de las principales aportaciones al fondo del rescate ese. ¿Y qué ocurre con Italia, con una deuda pública en relación al PIB que supera en un más del 50% a la de España y una deuda privada que casi la duplica? Si el fallido rescate a Grecia ha sido un transitar interminable por el gólgota de ministerios, gobiernos y parlamentos, un hipotético rescate de Italia es, en realidad, más que una pesadilla, un escenario impensable.

La ampliación del fondo de rescate hasta un billón de euros, adelantada por la señora Merkel, no es necesariamente una noticia insignificante, pero persisten las dudas y no llama al entusiasmo de los inversores privados que, para complementarlo, deberían comprar bonos buenos, bonitos y baratos… En este contexto el Gobierno autonómico saca a subasta una emisión de deuda pública por valor de 200 millones: los bonos se podrán comprar con dinero de la RIC. Es una broma fiscal formidable: gracias a la RIC te ahorro el impuesto de sociedades y ahora, en estos momentos de desolación, te invito a que emplees las perras exoneradas por el fisco a permitirme que me endeude contigo. El consejero de Economía y Hacienda, Javier González Ortiz, ha indicado que el resto de la deuda autorizada se emitirá a lo largo de 2012 “según los problemas de tesorería” que presente la Comunidad. Lo veo excesivamente confiado. No es impensable, sino todo lo contrario, que un Gobierno del PP no revoque tal autorización en la primavera.