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Diez partidos (y II) > Óscar Herrera

   

Veinte puntos es un buena cifra, y las seis victorias suponen también unos guarismos muy interesantes para cualquier equipo. Tal vez la exigencia sea tan grande que nos cueste valorar en su justa medida los méritos del CD Tenerife. Y tal vez, sólo tal vez, a veces seamos más críticos de la cuenta con un equipo joven y renovado, con un entrenador voluntarioso que se dedica al cien por cien a la labor de ascender al Tenerife, y hacerlo además gustando cada semana y en la búsqueda del estilo más apropiado para implantarlo cada jornada.

Por eso digo, y reflexiono en voz alta, que esta temporada cada semana es una reválida, un examen en el que los analistas, periodistas, aficionados y opinólogos somos el jurado que valora, no únicamente las intenciones, sino el resultado final de cada prueba. Y nos estamos convirtiendo en un jurado exigente y despiadado. A veces deberíamos echar el freno y ser más comprensivos. Pero repito, tal vez. A lo mejor no es así y estamos en el punto justo de fiscalización para evitar que los actores principales de esta historia se acomoden y se relajen. Y definitivamente estoy en esa corriente, en la de ser comprensivo, pero al mismo tiempo apretar desde fuera para mantener despiertos a los de dentro. Por eso termino diciendo que el balance de estas diez jornadas es positivo pero no me convence del todo. Aunque la senda es la correcta, todavía no se debe bajar la guardia. Les queda mucho por hacer a los peones, albañiles, arquitectos y diseñadores de este proyecto, que todavía es solo eso, un proyecto de equipo.