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Dos Guardias Civiles apostados en el monte detuvieron tras dos meses al supuestro fraticida de Asturias

   

EFE | Oviedo

Agentes de la Guardia Civil apostados en el monte cerca de Llaneza (Tineo) lograron anoche la detención de T.R.V., “principal sospechoso” del homicidio de su hermano hace dos meses, quien desde entonces ha sido buscado primero mediante grandes batidas y desde hace semanas con esperas ocultas en silencio.

El método de búsqueda fue cambiado debido a la frondosa zona de monte del sudoccidente asturiano, con vegetación y arbolado que impedía la visibilidad y abundante hoja seca caída este otoño, han explicado hoy mandos de la Guardia Civil y el delegado del Gobierno en Asturias, Francisco González Zapico, en una rueda de prensa en la Comandancia de Oviedo.

En el calabozo de este acuartelamiento permanece desde esta noche T.R.V., conocido como “Tomasín” o “El fugao de Tineo”, quien de momento no ha aportado “prácticamente nada” de información para esclarecer la muerte de su hermano, cuyo cadáver apareció con signos de violencia cerca de la caseta en la que vivía el ahora detenido.

Fue apresado “sin ofrecer resistencia” sobre las 21.45 horas cerca de esa caseta, junto a un riachuelo, cuando le sorprendieron apostados unos guardias civiles, algunos de los ocho que desde hace varias semanas se han dedicado a esta “paciente” tarea, que, ha explicado el capitán Alberto Rodao, “era cuestión de tiempo”.

El teniente coronel Eduardo Martínez Viqueira ha señalado que en septiembre se hicieron batidas con perros, helicópteros y más de cuarenta guardias civiles.

La frondosidad en la zona era tal, con helechos de más de dos metros o copas de árboles entrelazadas, que no se podía ver a escasos metros.

“Teníamos una yegua a dos metros, la oíamos y no la veíamos”, ha relatado Rodao.

Además, ya en octubre, con abundante hoja seca otoñal que hacía que toda pisada se oyese, hubo que cambiar el método y optaron por los apostaderos.

Durante estos dos meses fueron hallados vestigios de que Tomasín permanecía en la zona del monte Caborno, las peñas de Buscablos y las vaguadas de helechos próximas.

Por ejemplo, ropa junto a una cascada, restos de una hoguera, leña apilada o bolsas de plástico, tanto cerca de su cabaña, como de un vehículo suyo abandonado o una cueva en la que se comprobó que alguna vez pernoctó.

Tomasín conocía esos montes, ya que en la zona su familia tenía ganado en unos pastos comunales, y “estaba acostumbrado” a una vida casi ermitaña.

Martínez Viqueira, que ha subrayado que permanece el secreto sumarial, ha indicado que Tomasín es el sospechoso de la principal línea de investigación sobre la muerte de su hermano, Miguel Rodríguez Villar, de 49 años.

Murió de un fuerte golpe entre el 31 de agosto y el 3 de septiembre, cuando la Guardia Civil halló su cadáver tras denunciar la desaparición unos familiares.

González Zapico ha recordado que, tras ser interrogado, pasará a disposición del Juzgado de Instrucción número 1 de Tineo antes del martes por la noche.

El estado físico del detenido es óptimo y “estaba tranquilo” tras la detención.

A principios de octubre Tomasín fue visto aprovisionándose de víveres en un supermercado de La Espina, han confirmado los mandos de la Guardia Civil, que no han desvelado si contaban con más aportaciones de testigos.

“La paciencia y perseverancia dio fruto anoche”, ha resaltado el capitán Rodao al indicar que el método de los apostaderos resultó ser el exitoso.

Tomasín es probablemente el hombre que más tiempo ha estado fugado y escondido en los montes asturleoneses desde el tiempo de los maquis, aunque el delegado del Gobierno, que ha recordado que el último maqui fue capturado en 1952, ha preferido no asegurar ese dato.