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El buque ‘Margalef’ intentará resolver las dudas sobre el volcán

   

EFE | Santa Cruz de Tenerife

El buque oceanográfico “Ramón Margalef” arribará mañana a la isla canaria de El Hierro para tomar muestras y analizar los fondos marinos con el objetivo de resolver “todas las preguntas” que plantean los científicos y ayudar a gestionar la crisis derivada de la erupción volcánica submarina.

Así lo han considerado hoy en declaraciones a los periodistas José Ignacio Díaz, jefe de flota del “Ramón Margalef”, el nuevo buque del Instituto Español de Oceanografía (IEO); y Demetrio de Armas, subdirector general del Centro Oceanográfico de Canarias en su sede de Santa Cruz de Tenerife.

Ambos detallaron las características del buque, botado en Vigo en febrero de este año, con motivo de la escala técnica que hizo el “Ramón Margalef” en el puerto de la capital tinerfeña antes de partir en su primera campaña científica hacia El Hierro, para investigar el fenómeno volcánico en las aguas de dicha isla.

José Ignacio Díaz ha afirmado que el buque, que cuenta con doce tripulantes e igual número de científicos y técnicos, no tiene en principio “fecha de regreso” porque ha venido “para resolver todas las preguntas que se puedan suscitar desde el comité científico”.

Demetrio de Armas ha mostrado su deseo de que los muestreos científicos tengan resultados “satisfactorios” para ayudar a la comunidad científica y a la gestión de la crisis que afronta el Pln de Protección Civil ante Riesgo Volcánico (Pevolca).

“Los investigadores estarán muestreando hasta que digan que han resuelto o conseguido los objetivos previstos y se podrá especular con mayor conocimiento de causa lo que haya podido ocurrir allí”, dijo José Ignacio Díaz.

El plan de trabajo consiste en efectuar primero un reconocimiento con las sondas para identificar dónde están las zonas de mayor interés científico en el Mar de las Calmas, y entonces el robot submarino ROV Liropus 2000 descenderá hasta allí y trabajará en turnos de 12 horas.
Este robot, que pesa 800 kilos y ha supuesto un coste de 1,5 millones de euros, tiene capacidad para operar a profundidades de 2.000 metros y su sonda permitirá realizar una topografía tridimensional del lecho marino y evaluar la temperatura y la salinidad del agua.

La ventaja del ROV, dijo José Ignacio Díaz, es que el equipo científico que esté a bordo del barco tomará sus decisiones en función de lo que estén viendo gracias a este dispositivo, pues el “Ramón Margalef” cuenta en su frontal con cuatro cámaras de vídeo, una de ellas de alta resolución, y el investigador decidirá qué muestra u organismo coger.

Este robot es la herramienta fundamental para poder ver lo que está ocurriendo en el fondo marino, es controlado por cable y fibra óptica desde el barco y sus sensores tienen capacidad incluso de evaluar cómo están funcionando las corrientes en la zona de estudio.