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OPINIÓN > POR MARÍA FRESNO

El día de la ‘marmota fiscal’ > María Fresno

   

Mariano Rajoy se sacó ayer un as de la manga prometiendo, si es el próximo huésped de La Moncloa, una bonificación de 3.000 euros al empresario que contrate a su primer trabajador y la reducción de 10 puntos en el impuesto de Sociedades para las empresas que reinviertan sus beneficios. Ésta es una de las muchas propuestas que tiene previsto aplicar el candidato popular para que España comience a recuperar la confianza y empiece a crear empleo. Pero ¿cómo recupera la confianza un país en unos políticos que han sido incapaces de aplicar medidas para salir de esta crisis que ya no aprieta sino ahoga?

El 20-N vendrán buenos tiempos, pero ¿hasta entonces? Los parados seguirán aumentando, los empresarios seguirán sin cobrar y las empresas seguirán cerrando. El Partido Popular no sólo se puede limitar a sacarse de la chistera medidas, que electoralmente son muy atractivas, sino que tiene la obligación de convencer a los votantes de que va a sacar al país de una situación económica y financiera absolutamente desastrosa. Tiene que convencer a Europa de que España es capaz de crear empleo y cumplir con lo prometido a la Comisión Europa.

Los recortes van a llegar. Eso es algo seguro e inevitable, especialmente ahora cuando las comunidades autónomas están haciendo auténticos encajes de bolillo para ajustar sus presupuestos. Y todos sabemos lo que significan los recortes: reducir gastos o subir impuestos. Son curiosas estas cábalas que tendrán que hacer los gobiernos regionales porque en ambas soluciones [tanto si se suben los impuestos como si se recortan los gastos] se lesiona la capacidad económica del país, esto es, se pierde actividad, se recauda a su vez menos por dicha merma y vuelta a empezar. Es como revivir el día de la marmota fiscal, porque una vez vuelva a crecer el déficit, volveremos a idénticos cálculos: más impuestos, menos gasto y menos actividad económica.No se puede decir que Zapatero, que bastante tiene con convencer de que no es el culpable de la crisis, viva al margen de los problemas reales, pero su actividad se está limitando a salvar a la banca.

Los recortes vendrán, pero es hora de escuchar a quien tenga propuestas sobre qué modelos de reactivación empresarial acompañará a la tijera. Con recortes se pueden cuadrar las cuentas a corto plazo, pero a buen seguro no se sale de una crisis. Gane quien gane el 20N tiene que venir además de con una cajita de propuestas, con un baúl lleno de confianza.