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El fichaje perdido > Óscar Herrera

   

Anda estos días Pedro Cordero en busca del fichaje perfecto. Es como el astrónomo que busca una estrella por descubrir, o el cocinero que busca un plato innovador que nadie ha creado. Es como el vulcanólogo que busca un volcán submarino en aguas de El Hierro, o como el científico que se afana en encontrar la vacuna para esa enfermedad incurable.

Y así está Cordero, buscando y afinando. O como diría Santiago Llorente, haciendo una prospección del mercado futbolístico a la caza del refuerzo ideal. Me veo a Cordero con el sombrero encajado en el cuero cabelludo y el látigo en su mano derecha, a lo Indiana Jones en busca del arca perdida. Y desde que se cerró el mercado de fichajes de verano se ha puesto a peinar el mercadillo del fútbol español para terminar su obra inacabada. Porque inacabada está su tarea de reforzar al Tenerife 2011-2012. La plantilla está coja y eso lo sabemos todos. En agosto faltaron un par de fichajes más que ahora se necesitan. No urgentemente, pero hacen falta. La plantilla es buena, pero mejorable y el entrenador, que es el que debe optimizar los recursos que tiene, lo sabe. Es una plantilla en la que un par de piezas más pondrían un peldaño de calidad más arriba en la materia prima que hay ahí. Y el presidente también lo sabe y así se lo ha hecho saber a Pedro Cordero, al igual que el propio Antonio Calderón.

Pero el director deportivo no tiene prisa. Sabe que puede esperar hasta que a comienzos de enero se abra la tienda del fútbol y en el escaparate se muestren los modelos de la colección de invierno de jugadores españoles, o de fuera de nuestras fronteras. Y es consciente Cordero de que, salvo que se le caiga el equipo en estos dos meses y medio, puede esperar hasta ese momento si ahora no hay nada disponible que merezca la pena.

Pero la pregunta es: ¿realmente necesita el Tenerife algún fichaje para rematar y mejorar esta plantilla de jugadores?. Mi respuesta es afirmativa y sin dudarlo. Necesitamos otro delantero y un volante ofensivo con capacidad de creación en el medio del campo. Ese delantero que Cordero buscó hasta el último suspiro en agosto y se quedó a las puertas de su incorporación al Tenerife. Y ese centrocampista que haga girar el juego a su alrededor y al mismo tiempo haga jugar al resto de sus compañeros de medio campo hacia arriba. Ese director de orquesta que no es ni Kitoko, ni Abel, ni Marcos Rodríguez, ni lo es Nico, ni el mismo Álvaro Zazo, aunque este último se aproxima bastante a lo que, desde mi punto de vista, necesita el Tenerife.

Y en esa tarea está enfrascado nuestro dirigente deportivo. Sin prisa pero sin pausa. Sin agobios pero con la certeza de que hace falta un par de guindas a este pastel que está un poco desabrido e incompleto. Mientras llega el momento de fichar a alguien, que se gane y se mantenga viva la llama del ascenso a Segunda División de nuevo. Que no se apague, porque si no cuando lleguen los refuerzos, tal vez sea tarde.