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El fiscal pide 12 años por violar a su excuñada

   

EFE | Girona

La fiscal ha solicitado doce años de cárcel para un vecino de Salt acusado de violar a su excuñada a principios de febrero de este año, a la salida de un local de ocio del Barrio de Pedret, de Girona.

Tanto el imputado como la víctima, ambos de origen africano, han manifestado que estaban muy borrachos la noche de los hechos y que apenas recordaban nada de lo sucedido, pero unos camareros que presenciaron la presunta agresión fueron los que alertaron a la policía.

En su declaración, el acusado, Keba S., de 36 años, ha explicado que la tarde del pasado 4 de febrero estuvo bebiendo en Salt, que en uno de los locales se encontró con su excuñada y que, ya de noche, ambos decidieron ir en taxi a otro local de ocio nocturno del barrio de Pedret de Girona.

El imputado ha explicado que, tras tomar alguna copa, vio como la víctima salía a la calle a hablar por teléfono y que él también salió del local, pero ya no recordaba nada más hasta que le detuvieron.

Por su parte, la mujer ha relatado que había bebido por la tarde y que, al llegar a Girona, pidió una copa y ya no recordaba nada más hasta que despertó en el hospital.

Dos camareros del barrio, que fueron los que llamaron a la policía y que presuntamente vieron como el hombre forzaba a la mujer primero encima del capó de un coche y luego en el suelo, son clave en la investigación.

“Vimos a este chico intentando bajarle los pantalones a la chica, ella estaba en un estado también bastante deplorable y, a simple vista, parecía una pareja que se estaban abrazando y eso, pero después nos dimos cuenta de que ella intentaba protegerse y fue cuando empezó la agresión”, ha señalado uno de los testigos.

Los forenses que atendieron a la chica han explicado que estaba muy afectada, como ida, y que presentaba un traumatismo en la zona occipital de más de cinco centímetros con un centímetro alzado de hinchazón.

La víctima sufría igualmente arañazos y marcas en las rodillas de haber estado en un suelo con piedras pequeñas y, además, tenía arena en todo el cuerpo.

Según los forenses, la mujer estaba bebida y se le encontraron restos de semen en la vagina y en la zona anal, pero la muestra estaba tan dañada que no se pudo extraer el ADN.

La víctima, que en principio había denunciado la agresión, la retiró, según ha argumentado, porque iba muy bebida y no recordaba nada, pero la fiscalía prosigue con la acusación de oficio.

La defensa, ejercida por el letrado Benet Salellas, ha mantenido la petición de absolución para su cliente y, alternativamente, una pena de seis meses de cárcel por una falta de abusos con el atenuante de embriaguez.