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El legado de Humboldt > José L. Conde

   

El año 1976 fue importante para la obra de Saul Bellow (Canadá, 1915-Estados Unidos, 2005). En esa fecha alcanzó el Premio Pulitzer por su obra El legado de Humboldt y recibió varios meses después el Premio Nobel de Literatura “por la comprensión y análisis sutil que realiza de la sociedad contemporánea en sus trabajos”. Ese escritor, de origen judío, plasmó en su obra literaria su preocupación porque “la política de este siglo tiende a aplastar la imaginación, a ponernos unos anteojos y unas condiciones que hacen que el arte parezca irrelevante. Y sin embargo, desde muchas perspectivas, está claro que nuestra frágil misión es una de las pocas esperanzas que le quedan a la Humanidad, si es que conseguimos evitar su desaparición”, escribe en un carta en 1984 a Mario Vargas Llosa.
El escritor americano cuenta en El legado de Humboldt la historia de Charles Citrine, un escritor que vive ricamente de un antiguo éxito, con el que ha ganado el Premio Pulitzer; pero su principal amigo, el poeta Humboldt von Fleischer, no soporta que haya alcanzado la gloria literaria y empieza a hacerle la vida imposible. Citrine sufre también las demandas de su ex esposa, que lo va dejando arruinado, las costas de sus carísimos abogados, las reclamaciones de Hacienda, su relación con el mundo de los gánsteres y las presiones de boda de su amante que quiere atar rápidamente los beneficios. A la vez, muestra una profunda admiración por el mundo de la mafia, de su hermano, un triunfador que, horas antes de ser operado a vida o muerte, le dice “soy incapaz de leer los rollos que escribes. Dos frases y ya estoy bostezando. Papá tendría que haberte cascado como me cascaba a mí. Te habría espabilado”.
Pero Charles sigue con su literatura con la certeza de que “a los poetas se les ama sencillamente porque no pueden salir adelante” en referencia a las necrológicas publicadas en recuerdo de Humboldt y ambientadas en un “Chicago donde había cosas hermosas y conmovedoras, pero la cultura no era una de ellas”.
La obra de Bellow está cargada de personajes secundarios, con un gran número de mujeres que marcan la vida del escritor, y que hacen de Citrine un personaje manirroto, sin personalidad y a expensas de las decisiones que adoptan los demás por él mismo, aunque con profundas reflexiones metafísicas.
El legado de Humboldt, que está editada por Galaxia Gutenberg Círculo de Lectores, es una de las obras mayores de Saul Bellow, quien junto a William Faulkner, está considerados por Philip Roth como la espina dorsal de la literatura norteamericana del siglo pasado. Una magnífica obra escrita por alguien que dijo que “los novelistas (también los poetas) han dado siempre por sentado que saben describir la realidad circundante. ¡Qué error tan patético! ¡Qué fatuidad! El mundo nos ha desbordado y derrotado en proporciones astronómicas. No podemos estar a su altura. Los escritores jamás alcanzarán las cotas de perversidad a que ha llegado la historia política del siglo XX”.

jlcondemiranda@gmail.com