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El PP ha optado por dejar a ETA en un segundo plano

   

EFE | Madrid

La dirección del PP ha optado por dejar en segundo plano durante la campaña electoral “cualquier comentario o especulación” sobre el futuro de ETA para evitar “dar publicidad” a la izquierda abertzale, de modo que aplaza la estrategia acerca del fin de la banda a después del 20-N.

Fuentes del Partido Popular han informado a Efe de que de lo que haga la banda terrorista apenas se habló a lo largo de la reunión del Comité de Dirección de ayer; entre otras razones, porque al líder del partido, Mariano Rajoy, le “preocupa mucho” que la deuda española se rebaje en la cumbre europea de mañana. La medida sería consecuencia del plan de recapitalización de la banca europea, un proceso que, según las exigencias que plantee y cómo se lleve a cabo, puede generar un problema extra de financiación de la economía.

De ello habló en varias ocasiones el líder de los populares, y también pidió al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que haga cuanto esté en su mano para evitar una pérdida de valor de la deuda soberana. Para Rajoy, lo que se decida en Bruselas, en la segunda cumbre de jefes de Estado y de Gobierno en cuatro días, será esencial para el futuro de España, no solo para el futuro inminente, sino sobre todo para su porvenir a largo plazo.

En una entrevista en la Cope, el dirigente del PP recalcó que la deuda española no tiene nada que ver con la griega, que es fiable y que el Tesoro puede pagarla. A su juicio, no puede quedar “estigmatizada” la emisión de bonos españoles.

Lo contrario sería “fatal” para la economía”, añaden las fuentes del PP consultadas.

La vicepresidenta para Asuntos Económicos, Elena Salgado, afirmó el sábado que una rebaja no está encima de la mesa, si bien en el PP creen que el proceso de recapitalización de la banca, como quiera que está por definirse, aún no ha despejado la incertidumbre ni los temores.

Ha relajado en parte la aseveración del presidente francés, Nicolas Sarkozy, para quien España ya no se encuentra “en la primera línea de la crisis”, pues entre las filas populares inquietan las intenciones de la canciller alemana, Angela Merkel.