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... y no es broma > por Conrado Flores

El truco de Luxemburgo > Conrado Flores

   

Todos nos hemos quedado con la boca abierta más de una vez ante un buen truco de magia. ¿Cómo lo hizo? No nos importa mucho porque lo importante es el efecto. Como cuando el ilusionista Uri Geller dobló aquella cucharilla ante las cámaras de TVE. Como cuando tu padre te arreglaba algún juguete haciendo el “truco del almendruco” para no explicarte cómo lo hizo.

Pues yo llevo años preguntándome si realmente existe ese pequeño país al que llaman Luxemburgo o si realmente es un mito, como el de la Atlántida o el del pleno empleo. Porque todos conocemos a extranjeros de distintas nacionalidades pero, vamos a ser sinceros, ¿quién conoce a un luxemburgués? Nadie. Sabemos por los informativos -que también podrían estar manipulados, ojo- que la selección española de fútbol pasa por allí cada par de años a meterles cuatro o cinco goles. Poco más. Si entras en una agencia de viajes y pides ir a la capital de Luxemburgo -que sospechosamente también se llama Luxemburgo- la empleada te mirará como si le hubieras pedido ir de viaje a la gran nebulosa de Orión. ¡Pero la cosa es que existe! Sí, lo juro, sale en los mapas. Y también en la Wikipedia. Y no veas lo que cuentan de ese idílico lugar. Te aseguro que hoy día, con la que está cayendo, a ti también te gustaría ser luxemburgués.

Porque con una superficie no mucho mayor que la de la isla de Tenerife y alrededor de medio millón de habitantes, Luxemburgo tiene el PIB per capita más alto del mundo. Casi no hay desempleo y el salario mínimo interprofesional es de … ¡1.750 euros! En efecto, algo raro se cuece en Luxemburgo. Ante todo esto, a un columnista de poca monta como yo se le pasan varias cosas por la cabeza. Una de dos: o cuando llamas a un fontanero viene a tu casa un tipo desde otro país o cuando naces te dan un carné de rico y un vale por un millón de euros, para tus gastos. Parece claro que están haciendo trampa. Como cuando David Copperfield desapareció aquel avión en directo. Sí, fue impresionante, pero fue un truco ¿no? ¡Pues que nos expliquen cuál es el de Luxemburgo!