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Es un asunto y es un problema > Manuel Iglesias

   

Hay frases que se mueven en la boca de los políticos y que viajan al ambiente público, acuñándose en la mente general y siendo durante un tiempo una especie de latiguillo que se repite hasta que o pasa de moda o decae como un globo que se desinfla.

Los lectores tal vez recordarán esa expresión que dio tanto juego de que “España (o Canarias) será (esto o lo otro) o no será”. Valía para todo: “España será de izquierdas, o no será”; “España será de derechas, o no será”… “Canarias será un lo que sea, o no será”, y así sucesivamente y hasta el cansancio. En realidad, no se decía nada en concreto porque le falta la continuidad lógica intelectual de responder al interrogante de “¿no será que…?” Esto que parece lo importante no existía y el final quedaba a la imaginación del oyente.

Y esto de las frases no se acaba nunca. La última que se repite con aspecto un tanto confuso es la de que “Canarias será un asunto de Estado o un problema de Estado” y que tanto le gusta a Paulino Rivero decir cuando habla de las relaciones del Gobierno de Canarias con el Ejecutivo nacional, tanto en los incumplimiento actuales como en especial en los que puedan venir si el PP gana las próximas elecciones, como aventuran las encuestas.

Y está bien como expresión, pero en realidad no se dice mucho. Canarias para el Estado es ambas cosas, un asunto y un problema, porque no son situaciones incompatibles o antitéticas. No somos sólo un asunto, ni somos sólo un problema. En todo caso, es responsabilidad, tanto de unos como de otros, el cómo se trata cada uno de los aspectos, pero difícilmente se podrá eludir la realidad de que, además de asuntos, habrá problemas, como los ha habido en el pasado y con toda seguridad los habrá en el futuro. La cuestión es si se solucionan o cómo se solucionan.

Por ejemplo, hoy los socialistas están en el Gobierno autonómico que pide con toda lógica que las futuras relaciones con el Ejecutivo central sean lo menos forzadas posible. Pero ese PSOE es el mismo cuyos ministros no recibían a los consejeros canarios si éstos eran del PP.

Si nuevos ministros, suponiendo que gane el PP, no reciben a otros porque son adversarios, estamos en un problema, sí, pero es el mismo problema que había antes, es decir, que siempre existe una “problemática” en las relaciones que hay que superar. Y eso por poner un ejemplo de lo más sencillo.

Y hay algo incómodo en el contenido de esta frase, que es la sensación de advertencia -o amenaza- que se puede transmitir a los ojos de la opinión pública. Y no es bueno. La gente está cada vez más cansada de este ambiente de tensiones, de disensiones y de crispación. Pensar que vamos a continuar durante los próximos años en la continua greña, ahora en sentido contrario, es para desanimar a cualquiera.