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El Hierro> Crisis Volcánica

Estamos ante el posible nacimiento de un volcán, dice la Red Sísmica

   

EFE| Madrid

El director de la Red Sísmica Nacional, Emilio Carreño, aseguró hoy a EFEverde que los incidentes submarinos de El Hierro anuncian el posible “nacimiento de un volcán”, una oportunidad extraordinaria para la ciencia de la que no cabe mas alternativa que aprender.

“Ésta es una experiencia de la que se gana. No conocemos patrones para el comportamiento del magma y con la situación controlada para la población, ésta es una muy buena oportunidad para los científicos”, aseguró el experto.

“Lo que estamos a punto de ver -dijo- es el nacimiento de un volcán, si es que llega a producirse”.
Carreño explicó que el proceso se sigue desde sus inicios con el más avanzado equipo de detección de movimientos de la corteza terrestre que, en la zona de isla, como en El Hierro, es más delgada y quebradiza, con un espesor promedio de 15 kilómetros.

El experto del Instituto Geográfico Nacional precisó que el fenómeno es producto del movimiento constante del magma sobre el que se asienta la corteza terrestre, resistiendo a la dinámica de presión de una masa incandescente y la energía que mueve por conducción o transferencia de calor.

Los casi 10.000 terremotos que se han registrado durante los últimos tres meses en El Hierro fueron el preámbulo de este nuevo incidente que, destacó, es totalmente diferente y se mide de manera distinta.

El “tremor volcánico”, explicó el portavoz, es la señal que se registra con sismógrafos del movimiento de baja frecuencia del magma con dirección ascendente. “Como en una tubería”, indicó, para comparar la evolución del comportamiento de esa masa incandescente que se encuentra en el interior de la tierra.

Los temblores anteriores, añadió, eran manifestaciones típicas de la actividad de la corteza, siempre a merced del magma, a modo de “gelatina ardiente”, pero el tremor indica un cambio de dirección en el movimiento y predice una ruptura, dependiendo de la fuerza y la velocidad.

Así es como nace un volcán, reconoció Carreño, aunque en este caso, cómo el fenómeno se registra bajo el agua, “va a ser muy difícil comprobar cómo y cuándo sucede. Tenemos que guiarnos por los instrumentos”, aclaró inseguro sobre cómo concluirá el proceso.

El terremoto del pasado sábado, el de mayor magnitud, con 4,3 grados en la escala Ritcher, pudo haber generado la fisura por la que ahora se cree que pueda estar generándose la erupción, agregó cauto, aunque reconoció que hay indicios, como el aumento de la temperatura del agua y algunos peces muertos en superficie que pueden considerarse indicios determinantes.

Bajo el mar, apuntó, “este tipo de erupciones son suaves”.

La información que recaba el Instituto Geográfico Nacional aparece en su página web en cuanto es confirmada “nosotros no ocultamos nada”, aseguró Carreño sobre su trabajo que se alimenta, según agradeció, de la colaboración desinteresada de cientos de voluntarios que comparten sus experiencias durante los temblores que se registran en toda España.

“Las personas describen bien lo que sienten y eso nos ayuda a cotejar nuestra información instrumental y determinar patrones de prevención”, apuntó.

“Todo lo que sabemos sobre terremotos y movimientos telúricos es información orientada a mitigar los efectos de unos fenómenos que no podemos predecir, ni detener ni controlar”, acotó.

En La Restinga, en la isla de El Hierro, 547 habitantes siguen atentos a la evolución del fenómeno geológico apenas a cinco kilómetros de su costa y a unos 1.000 metros bajo el mar.