X
desde andrómeda >

Exvidas > Verónica Martín

   

Exnovio, examigo, exprofesor, excompañero, exjefe, exalumno. Uno puede llegar a ser ex de casi todo. Una vez hasta conocí a un exbombero y hasta a un exmédico, lo que me deja muy sorprendida.

Podemos tener ex seguido de cualquier cosa. El prefijo ex antecede a una palabra que ha dejado de tener significado actual.

La vida está llena de ex. A ciertas edades hay personas que han pasado por tus días y, pese a haber sido protagonistas absolutos, ya no forman ni formarán parte de ellos jamás. Es, entonces, cuando, sin querer, un día dices mi ex precedido de algo. Y descubres que ya no pertenece a tu vida. Que se ha ido para siempre. Ex. Son solo dos letras, y una de ellas, de esas que están casi solas en el abecedario. De esas que se usan tan poco que, si te despistas, hasta te cuesta encontrarla en el teclado del ordenador y no qué decir ya del Iphone. Suena hasta mal esa x en medio de nada. Incluso, es difícil encontrar palabras que enseñar a los niños con x: xilófono se ha convertido en el recurso de todos los docentes.

Pues esa pequeña y abandonada x transforma en pasado lo que algún día fue presente.

Ya, a ciertas edades, tenemos casi de todo con el prefijo ex. Hemos sido exalumnos de colegios que, de vez en cuando, hacen reuniones para ver qué tal les ha ido a las camadas anteriores. Somos excompañeros de trabajo de personas que, en años atrás, compartieron confidencias de cafetería volcando frustraciones o esperanzas ante jefes incomprensivos e incomprensibles pero que, ahora, ya no ves casi nunca. Somos examigos de quienes, hace años, covirtieron tu cuenta de teléfono en astronómica y que, en la actualidad, prácticamente, apenas te saludan por la calle. Podemos ser exnovio, examante o expareja de amores que resultaban tan apasionados que parecía imposible que jamás se apagasen. Incluso, hay quien tiene expadres. Personas que en el pasado estuvieron en tu vida como educadores y que las separaciones, las herencias o la muerte han dejado en un lugar lejano a tu vida diaria.

Todo ello forma parte del pasado. Sin embargo, cada uno de los cientos de ex que han estado por nuestras vidas se suman y dan como resultado la persona que hoy somos. Por eso, no hay que alejarlos. La Real Academia de la Lengua, sabiamente, ha dado la orden de que el sufijo ex no se separe de la palabra que antecede. Ya no hay ex presidentes sino expresidentes. Es una gran medida porque unirlos hace que no olvidemos que la suma de los ex dan como resultado la realidad actual. Yo quiero que mi exvida me acompañe siempre.