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OPINIÓN > PERPLEJITA ME HALLO

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Se quejaba una vez Joaquín Reyes en El Club de la Comedia de que buena parte de sus problemas procedían del hecho de que era un hombre sin filtro (no filter), que soltaba las cosas tal cual le venían, sin el tamiz de prudencia que suele ser aconsejable. A veces tengo la impresión de que a Paulino Rivero también le falta ese filtro. El filtro que te lleva a distinguir qué es oportuno decir en público y qué no.

Viene esto a cuenta de su pertinaz defensa de la Universidad de la Vida. No miente cuando dice que hay personas con una inteligencia y una astucia natural que para sí quisieran muchos licenciados. Muchas grandes empresas empezaron siendo negocios modestos regidos por personas que no venían con cuatro másters bajo el brazo, pero que supieron prosperar gracias a su olfato y su sensatez. Esto está bien para comentarlo mientras te estás tomando el cortadito de la mañana con unos amigos, pero como declaración pública en boca de un presidente autonómico, es altamente irresponsable.

Porque lanza un mensaje desalentador a todos aquellos que están estudiando, acaban de terminar o se plantean ampliar su formación. Pero, sobre todo, porque abona el terreno a crear un estado de opinión que minimice, aún más, el valor de la educación y la formación en la sociedad. Como si se quisiera (que no digo yo que se quiera), extender la idea de “pues si meten la tijera en Educación, qué se le va a hacer, después de todo, no es tan importante”.

Y la inteligencia natural nos dice que eso no es bueno.