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Fitch rebaja dos escalones la nota de España, hasta ‘AA-’ desde ‘AA+’, con perspectiva ‘negativa’

   

AGENCIAS | Madrid

La agencia de calificación crediticia Fitch Ratings ha rebajado en dos escalones la nota de solvencia de España, hasta ‘AA-’ desde ‘AA+’, con perspectiva ‘negativa’, lo que deja abierta la posibilidad de una nueva rebaja de ‘rating’ por el impacto de la “intensificación” de la crisis de la eurozona y los riesgos para la consolidación fiscal derivados de la ejecución presupuestaria de algunos gobiernos regionales. Por otro lado, la agencia ha confirmado la nota a corto plazo de España, que se mantiene así en ‘F1+’.

“Como Fitch había advertido previamente, encontrar una solución creíble e integral a la crisis resulta política y técnicamente complejo y necesitará tiempo para aplicarse y ganarse la confianza de los inversores”, apunta la agencia, que advierte de que “mientras tanto, la crisis ha afectado negativamente a la estabilidad financiera de la región”.

Así la agencia hace referencia a la “especial vulnerabilidad” de España a estas sacudidas exteriores, al tener en cuenta su todavía considerable déficit estructural, su elevado nivel de deuda neta externa y la fragilidad de la recuperación económica, así como el proceso de desapalancamiento.

“La intensificación de la crisis de la zona euro ha sido identificada como negativa para el ‘rating’ de España”, señala la agencia, puesto que la elevada volatilidad empeora las condiciones de financiación en los mercados de España, como constató la intervención del Eurosistema en los mercados secundarios.

“No obstante, la nota ‘AA-’ de España incorpora la opinión de Fitch de que como un solvente y sistemáticamente importante emisor soberano recibiría apoyo ‘in extremis’, ya sea por parte del BCE, y/o del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) y el Fondo Monetario Internacional (FMI)”, apunta la calificadora de riesgos.

En segundo lugar, Fitch precisa que el recorte de la califición soberana de España se explica por la ejecución presupuestaria registrada por algunos gobiernos regionales, lo que en su opinión, “representa un riesgo para la consolidación fiscal”, y recuerda que ya el pasado mes de septiembre rebajó la nota de cinco comunidades autónomas españolas.

Necesita reformas estructurales adicionales

Por otro lado, la agencia de calificación destaca que, pese a que el proceso de reequilibrio de la economía española está “bien avanzado, aún no se ha completado”, y prevé que afectará notablemente al crecimiento de la economía a medio plazo.

“A pesar de las importantes medidas ya adoptadas por el Gobierno, serán necesarias más reformas estructurales para mejorar más la competitividad y productividad de la economía”, advierte la agencia.

Además, Fitch augura que el crecimiento anual de la economía española será inferior al 2% hasta 2015 y el desempleo se mantendrá elevado, aunque, sin embargo, confía en que, pese a la “mediocre” recuperación prevista a medio plazo, el potencial de crecimiento de España superará a partir de 2015 a la media de la eurozona.

La calificadora subraya que, a pesar del debilitamiento experimentado por el perfil crediticio de España, continúa considerando su solvencia como “segura” y destaca que, bajo su escenario base, la deuda pública alcanzará en 2013 un máximo del 72% del PIB, muy por debajo de la media de la zona euro (89%).

El sector financiero necesitará 30.000 millones más

Por otro lado, Fitch señala que, aparte de los 17.300 millones de euros inyectados hasta ahora por el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) en la reestructuración del sistema financiero español, bajo su escenario base serán necesarios otros 30.000 millones (el 2,8% del PIB) a partir de 2012 para cubrir pérdidas adicionales y mantener una sólida ratio de capitalización.

Fitch considera estos costes “manejables” y advierte de que, en caso de que fueran significativamente superiores, podrían provocar rebajas adicionales.

Asimismo, la agencia explica que la perspectiva negativa otorgada a la nota de España refleja los riesgos asociados a una mayor intensificación de la crisis financiera de la eurozona, así como a los retrasos en la consolidación fiscal y en menor medida a factores contingentes procedentes del sector financiero.

“Una desviación material de los objetivos fiscales del Gobierno y el no lograr estabilizar la ratio de deuda pública a partir de 2013 añadiría presión negativa sobre la calificación”, explica la agencia.