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POR QUÉ NO ME CALLO >

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El escritor uruguayo -casi paisano, le fundamos Montevideo- Eduardo Galeano (Memoria del fuego y Las venas abiertas de América latina, dos obras inmortales) nos habla en Tenerife del arcoiris terrestre, su América diversa, también la nuestra (nuestra América, decía Martí), que ha vuelto a temblar -el doble que El Hierro- en mi Ica (Perú) adoptiva, donde vi las casas de adobe deshacerse en el terremoto de 2007, en el indómito cinturón de fuego del Pacífico.

Galeano dejó el caldero al fuego (la Cumbre Iberoamérica, entre tanto, en Asunción) y dice que América ahora exorciza los demonios de una impotencia de siglos. Canarias es toda oídos para este portavoz de los desheredados en ese festival heroico de cine documental MiradasDoc, de Guía de Isora, que el alcalde Pedro Martín y el poeta Alejandro Krawietz han convertido en metáfora del sí a la cultura en tiempos de ajuste y no. En la transición, con mi hermano Martín y Zenaido Hernández, organizamos en Guía 12 horas de canción popular: el cura hizo tañer las campanas para acallar a los cantautores y el cacique mandó a la Guardia Civil para disolvernos. Cuando llevábamos los ciclos culturales de la Caja por los pueblos había un atraso secular en Canarias. También en esta tierra, como una mínima América, la democracia y la autonomía nos arrancan los complejos y administran autoestima, pero la crisis amenaza retrotraernos.

Como diría Galeano, guardo la esperanza (la que tengo cuando despierto, la que pierdo en el desayuno, la que recupero en la calle cuando me da el sol y vuelvo a perder por algún agujero del bolsillo hasta que la oigo “croando como un sapito minúsculo”) de que el dichoso presupuesto nuestro de cada día del año que viene se reconcilie con la cultura, que es como pan que se lleva la gente a la boca en la plaza del pueblo. Y cuatro notas de coda con el reloj cambiado este lunes fin de octubre encima de un puente: 1) El empleo volvió a crecer en Canarias -una evidente tendencia positiva en medio del caos-, y en España creció el paro hasta cinco millones -una catástrofe laboral-. 2) Conocí a Juan Mari Bandrés (Euskadiko Ezkerra), tan vasco como buena cabeza y persona; un derrame la malogró y un cáncer se lo llevó tal vez feliz por ver cumplido un sueño: oír decir adiós a ETA. 3) Felicidades, Paco Estupiñán por tu corsario de Lanzarote (Premio Pérez Armas). 4) Me dice Iñaki Gabilondo en Santa Cruz, saboreando el aroma de la paz, que hoy, con el mal viento de la crisis, ya sólo vivimos en presente, el futuro se dio de baja. Iñaki sonaba hablando a Galeano.