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Hotel Mencey-Gran Hotel Taoro: una decisión responsable > Luis Gutiérrez Herreros

   

En estas fechas se ultiman las profundas reformas que se han tenido que realizar en el hotel Mencey de Santa Cruz de Tenerife. Hace unos días y por una circunstancia casual, he podido visitar la obra y me he quedado encantado. Hay que valorar, por un lado, la paciencia y la apuesta arriesgada que en estos días supone para la empresa mallorquina Iberostar que, tras haber optado mediante concurso a la concesión de la explotación hotelera, no pudo ser consciente de los problemas que se iban a encontrar a medida que la obra iba abriendo las entrañas de nuestra instalación hotelera. Por otro lado, es de destacar la decidida política del Cabildo de Tenerife, como propietario del recinto, de costear responsablemente la culminación de las obras de la rehabilitación del Mencey para lograr volver a ponerlo en funcionamiento. El hotel Mencey, obra del arquitecto Enrique Rumeu de Armas, se inaugura en 1950, en el marco de las políticas del Mando Económico de Canarias, siendo capitán general, Francisco García-Escámez Iniesta, primer marqués de Somosierra, inmortalizado por el pintor gomero José Aguiar y cuya magnífica obra presidió el hall del hotel durante muchos años. Ésta fue mi primera inquietud, confirmándome que dicho retrato vuelve a su lugar destacado. De nefasto recuerdo fue ir percibiendo, con el transcurso de los años, el deterioro del hotel, hasta incluso ver descolgado de su sitio el retrato de José Aguiar, sustituido en su lugar por pinturas de muy mala factura. Podremos volver a disfrutar de los techos y de la obra de Pedro de Guezala, de Martín González, de López Ruiz, de Pedro González…, junto a una magnífica colección de fotografías de la isla de distinta procedencia. Testigo mudo de la reconstrucción son las tortugas de la pila del jardín, que felizmente, custodiadas en un estanque provisional, esperan su nuevo hábitat en su original ubicación. Pero no he venido a hablar de la intervención en el hotel Mencey, de su obligada, acertada -por ahora- y meritoria dedicación de los presupuestos de la institución insular, sí en cambio de la rabia y enorme envidia que ha supuesto que no se continúe, una vez que acabe ésta, con la obra de recuperación de otro emblema histórico que tanto ha supuesto para Tenerife, como es el Gran Hotel Taoro del Puerto de la Cruz, propiedad igualmente del Cabildo de Tenerife. El Taoro cuenta con 121 años de antigüedad y se construye por un grupo entusiasta de residentes ante la demanda de visitantes europeos en busca de las bondades de nuestro clima. Se ha transformado radicalmente el proyecto inicial, diseñado por el arquitecto francés Adolph Coquet, que nos trajo el octavo marqués de la Quinta Roja, Diego de Ponte del Castillo. Abandonado de su función original, y tras su acondicionamiento en 1976 como casino de juego, hoy se encuentra sin actividad, con el consiguiente deterioro y estado de abandono. El Taoro (Gran Hotel Taoro) y su parque deben seguir siendo la edificación y el lugar emblemático de la ciudad pionera del turismo en Canarias. Debe suponer sin ninguna duda para Tenerife lo que el Palacio de la Magdalena es para Santander. En 1990 y con motivo del centenario de la construcción del hotel Taoro, Adán Martín, entonces presidente del Cabildo de Tenerife, y Marcos Brito, como vicepresidente del consejo de administración del Casino Taoro, en un texto compartido de buenas intenciones reconocen: “(…) la importancia que en el último siglo de la historia de Tenerife ha tenido este magnífico edificio, sin duda punta de lanza del desarrollo turístico insular…”, y confirmando con seguridad, cuando añaden: “(…) antes hotel, hoy casino y mañana, además, centro de congresos…” Esta propuesta ha pervivido y es intención de la Corporación insular hacerla realidad en el futuro inmediato, una vez se defina cuál es el proyecto técnico idóneo para una actividad tan singular y específica como es la de las grandes reuniones… El Taoro, que “hoy [en 1990] “presta un importante servicio como alternativa de ocio en nuestra red turística” (casino de juego, restaurante y celebraciones), pasará de nuevo a convertirse en un elemento de primera magnitud de la infraestructura complementaria de Tenerife y en uno de los pilares básicos de la promoción de la isla como centro de turismo de congresos e incentivos… Un edificio y un entorno que cien años después nos vuelven a demostrar su capacidad de servicio al Valle de La Orotava y a toda la isla de Tenerife… Una insignia del patrimonio”.

Por tales propósitos y reconocimientos, teniendo en cuenta la degradación del inmueble, y sin ser obstáculo la situación de crisis en la que estamos inmersos, es la hora de tomar la decisión responsable de la rehabilitación integral y urgente del Taoro para lograr la definitiva puesta en valor como inyección vital que contribuirá, sin duda, a dinamizar la economía de la ciudad turística y del Valle. Dicha acción, junto a la obra del puerto deportivo, pesquero y comercial y del Parque Marítimo, será el nuevo pulmón que necesita la decana ciudad turística para seguir viva, y para que recupere la credibilidad de los vecinos y de sus visitantes. Es el momento de reaccionar y de pasar definitivamente a los hechos, demostrándolo sin dilación en esta legislatura.

*Exmiembro del consejo de redacción de Planas de Cultura, de DIARIO DE AVISOS, junto a Fernando Senante, Rubén Díaz y Rafael Fernández