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La cuesta de nunca acabar > Fernando Fernández

   

Días atrás me invitaron a participar en un debate en Canarias Radio La Autonómica, junto a un grupo de empresarios de reconocido éxito. Experiencia interesante para mí, aprendí mucho sobre la materia objeto del mismo, la situación económica, la crisis y sus soluciones. Yo era el único lego en materia económica y empresarial e ignoro el criterio por el que fui incluido en aquel grupo, pero fue unánime la opinión de que las cosas están mal y que nos queda crisis para rato. El gobierno es el único que sigue empeñados en vender fervorina, los pocos miembros del mismo que hablan, porque tenemos un gobierno de mudos. El Sr. Rivero insiste desde su toma de posesión en que lo peor ya quedó atrás, pero nadie comparte esa opinión. Pasa el tiempo, las cosas no mejoran y nadie sabe lo que puede pasar en las próximas semanas o meses. Por dos razones. Una, propia nuestra, española. De pronto, nuestro sistema financiero da señales de alarma y ya nadie oculta que nuestras cajas de ahorro son un serio problema. “Lo peor de los peor”, según el Gobernador del Banco de España, en alusión a una de ellas. Todas están mal, incluidas las canarias. Lo que ha ocurrido aquí con las cajas rurales de ambas provincias es incomprensible e intolerable; han llegado hasta los juzgados en el caso de Gran Canaria, entre runrunes que alimentan las sospechas, sin que el gobierno haya tenido a bien informar a la opinión pública de lo que está pasando y de lo que piensa. Tampoco conocemos sus razones para mantenerse ajeno a la falta del acuerdo necesario entre ellas y asistir pasivamente a la fusión o absorción de una de ellas por la andaluza Cajamar.

La segunda razón es que todos miran a Europa como solución, como nuestra medicina para salir a flote, pero Europa, la Unión Europea, ofrece también síntomas preocupantes por falta del liderazgo necesario para tomar decisiones, que son tan urgentes como impopulares para la opinión pública de muchos estados miembros. Especialmente de los alemanes, que no están dispuestos a seguir aportando euros para financiar el despilfarro y la corrupción, no solo de Grecia, que no es la única enferma de Europa. Se acercan elecciones y en las próximas semanas evitaré hablar de ellas. Solo recordaré que en enero escribí que lo único bueno de 2011 es que sería mejor que 2012. En abril, antes de las elecciones locales, dije que la gravedad de la crisis debería obligar a los dirigentes políticos a un ejercicio de responsabilidad para alcanzar un acuerdo y formar un gobierno de concentración, con la participación de coalicioneros, socialistas y populares, si queríamos adelantar la salida de la crisis. El 20-N próximo las urnas nos librarán de este gobierno de pesadilla que aún padecemos, pero que nadie crea que solo con un cambio de gobierno saldremos a flote. Necesitamos otro gobierno, pero las medidas a tomar exigen estadistas capaces de pensar en España. Populares, socialistas y, como mínimo, los nacionalistas catalanes, deberán alcanzar un pacto de Estado, sin el que 2012 puede dejar pequeño lo que hasta ahora hemos padecido. Necesitamos un gobierno fuerte y capaz de dialogar para alcanzar los acuerdos que necesitamos para crear empleo. Con cinco millones de desempleados no hay solución posible.