X
la columna > por manuel iglesias

La infanta y un debate fuera de su tiempo > Manuel Iglesias

   

El primer ministro británico, David Cameron, ha presentado una propuesta para debatir la posibilidad de modificar una antigua ley que prohíbe ocupar el trono de Inglaterra a un católico o a la hija primogénita si tiene hermanos varones. Algo parecido esto último a la prevalencia del hombre sobre la mujer como heredero de la Corona que sucede en España.
Como era de esperar, rápidamente se ha abierto el debate de este easunto en nuestro país, especialmente en las tertulias de los medios de comunicación, con lo cual ha vuelto a saltar la demanda de cambios en la Constitución, con una discusión que en muchas ocasiones parece poco documentado, por más que sea razonable.
Las situación es distinta. En el Reino Unido corre prisa aclarar este tema, porque después de la boda del príncipe Guillermo con Kate Middleton, existe la posibilidad de un embarazo de la misma y, como consecuencia, el nacimiento de un nuevo componente de la línea de sucesión al trono, que está encabezada por el príncipe Carlos, el heredero, y luego por el citado Guillermo. Un hijo suyo sería el siguiente, desplazando al príncipe Enrique.
El problema es que si el joven matrimonio tiene varios hijos y el primero es una chica, pero luego le sigue un varón, este pasará a ocupar una posición por delante de la primogénita, de acuerdo a la actual ley. Y si se quiere que esto no ocurra, hay que cambiar la situación legal antes de que nazca un niño para evitar un derecho adquirido que le da la ley si ya ha nacido, y que le sería arrebatado si esta se modifica cuando ese varón ya nació y lo tiene. Y por menos que eso ha habido en el pasado grandes litigios reales.
Es un asunto que probablemente les puede aparecer pronto y hay que resolverlo con la antelación suficiente. Pero en España la cuestión, aunque en el fondo es parecida en algunos aspectos, es diferente en los tiempos. El heredero es el Príncipe de Asturias y la continuidad en la sucesión son sus hijas, las infantas Leonor y Sofía.
El equivalente al príncipe Guillermo sería la infanta Leonor, pero para plantear una hipótesis como la que podría afectar al primero, quedan años por delante porque la infanta tiene sólo seis años. Plantear ya como problema el qué sucede si su primer hijo es niña o niño parece todavía tan lejano, que la discusión aparenta absurda e incongruente en el tiempo.
Que hay que cambiar esta discriminación es algo evidente para todos, pero que todavía no hay motivo urgente también está claro. Y necesitade un consenso político grande y permanente, porque ha de realizarse por el sistema de reforma agravada de la Constitución, incluido un referendo. Como para meternos ahora en eso.