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VOLCÁN SUBMARINO EN EL HIERRO >

Tranquilidad en Las Calmas

   

D. NEGRÍN MORENO (ENVIADO ESPECIAL) | El Pinar

Juan Miguel fue a pescar a las siete de la mañana, por fuera de Puerto Naos. “El agua estaba más caliente de lo habitual, algo así como cuatro grados más caliente”, relató ayer a este periódico. “Yo me encontraba en la mar y Reserva Marítima me comunicó que si veía algo extraño me viniera para tierra. Avisaron a todos los pescadores de La Restinga”.

Juan Miguel vive la crisis sísmica con respeto más que con miedo. El sábado sentí el primer temblor en la calle, contó a DIARIO DE AVISOS. Me quedé tranquilo, pero mi mujer y mi hija salieron de casa.

A la misma hora zarpó José Noé. “Nosotros no hemos notado nada”, comentó. “Y, por las coordenadas que nos dieron, es imposible que alguien viera burbujas. Reserva Marítima nos aconsejó que tuviéramos cuidado”, añadió a bordo de su embarcación. “Entiendo que es una fuerza que hay debajo de la isla empujando hacia arriba”, apuntó José Noé. “Cuando encuentra una salida, la fuerza se queda tranquila”.

El mar de Las Calmas está sereno. Dentro de la debida precaución, los pescadores faenan con normalidad y los buceadores continúan realizando sus actividades. Eso sí, Capitanía Marítima recomienda que no se navegue cerca del epicentro.

A escasos metros del muelle, Juana está más inquieta por la tele que por las sacudidas telúricas. “Lo que sé lo he visto en la televisión”, confesó al periodista. El sábado, ella y su hermana estaban sentadas con la puerta abierta, una en una silla y la otra en un sillón. “Un vecino nos gritó que había habido un temblor, pero yo no sentí nada. A mi nuera, que vive en El Cascajo, le vibró la cama. Cuando veo la tele, me pongo alarmada, porque me parece que puede venir algo”. En ningún momento ha sentido temblores, insistió. “Mi hijo dice que oyó en las noticias que a tantos metros de aquí… Y yo me pregunto si será verdad eso. Entonces, ahora no hay peligro como antes. El Hierro es muy pequeño y, si llega a haber una explosión, algo pasa, si por un lado no, por el otro sí”.

Lo que con absoluta certeza queda demostrado es que la televisión la pone en movimiento. “Si no fuera la tele, yo creía que no ha habido nada. ¡Si agarran a mis nietos en el mar pescando!”, exclama doña Juana. Más que le pese, la gente ve la tele. Como ella, claro.

Mientras los vecinos intercambiaban impresiones en un bar, uno de los presentes llamó la atención sobre el mensaje que en esos instantes transmitía desde Bruselas el presidente del Gobierno canario, Paulino Rivero. Lo seguían a través de la televisión autonómica. Era como si el planeta hubiera cesado de girar. O como si se disputara la final del campeonato del mundo de fútbol. “Mira que si nos meten un gol”, saltó alguien. “¡Shhh!, que nos jugamos mucho”. Entre bromas y celebraciones transcurría la jornada.

“Rivero ha pedido que se contemple la erupción con la máxima normalidad”, se escuchaba en un ambiente de bullicio interrumpido por silencios de reflexión que se intercalaban con palabras de aliento. “No hay riesgo para la población”, enfatizaba el jefe del Ejecutivo regional.

La sensación de seguridad es una constante. “No nos podemos quejar”, opinan. “Sí, quizá el despliegue operativo esté sobredimensionado, pero siempre es mejor prevenir que curar”.

Los más avezados recuerdan que se trata de la primera erupción volcánica en España desde 1971, cuando emergió el Teneguía, en La Palma.

Algunos herreños sueñan con San Borondón. Otros fantasean con una réplica de La Graciosa.